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Cuando un país parece vivir en el ojo de una tormenta política, todo el contexto institucional se vuelve frágil. La economía se tiñe de conflicto y aferrarse al puñado de certezas que cada uno carga en su mochila para definir un rumbo (el propio, por lo menos) parece un desafío a la cordura. Pero antes de avanzar en conclusiones sobre cómo vivir en un mundo volátil, cabe hacerse una pregunta: ¿este escenario es real o para algunos es una simple sensación térmica?
La respuesta no es igual para todos: depende de qué fuerza tenga cada uno para alejarse de la tormenta y evitar ser atrapado por el azote de la lluvia y el viento. El elemento que nos ayuda a encontrar la salida es el mismo tanto cuando enfrentamos el estado real de la atmósfera como cuando aplicamos esta metáfora al clima económico: la información.
La coyuntura de un país está formada por una sucesión de acontecimientos políticos, económicos y sociales que no siempre tienen el mismo peso específico. Su relación no es el simple encadenamiento en el tiempo. La medida de su complejidad está dada por el hecho de que algunos se complementan, otros se superponen y más de una vez se anulan unos a otros.
La posibilidad de extraer conclusiones de este vertiginoso curso de datos será mayor en aquellos que tengan claro un escenario de largo plazo, porque de ese modo tendrán más claridad sobre qué situaciones lo afectan y cuáles no.
El 2º Encuentro de los Líderes que El Cronista, Apertura e IT organizaron la semana pasada, puso de manifiesto que aquellos que toman decisiones para sus empresas actúan en base a una poderosa capacidad de abstracción. Manejar una organización es una tarea bastante absorbente como para tener que dedicarse, además, a diseccionar cada noticia y saber si al final del día puede ser relevante o no.
El conjunto de empresarios que expuso sus puntos de vista en La Rural demostró que su condición de líder está respaldada, entre otras razones, por saber cómo leer la brújula de la Argentina.
Por eso aquellos que asistieron al evento pudieron comprobar que la información que se requiere para navegar en la coyuntura es la misma que circula por los medios (a veces menos), pero agrupada, evaluada y absorbida con otro sentido, aquel que permite transformarla en un insumo clave para sus procesos productivos.
El mundo temió una depresión, pero se encontró con una recesión que fue como una marea que golpeó con fuerza la costa, pero que está empezando a retirarse. En el Encuentro de los Líderes quedó en claro que las empresas están terminando de completar el escenario con el que trabajarán en el 2010. No será un año oscuro, pese a muchos pronósticos adversos, sino de recuperación. Habrá un moderado crecimiento del consumo sustentado en la actual capacidad de la industria, por ahora poco motivada para retomar planes de inversión, a menos que tenga en la mira la posibilidad de mejorar su posicionamiento en mercados externos. Las automotrices están volviendo a pensar, gracias a Brasil, en un mercado de 500.000 autos. El sector agropecuario tendrá por delante un año mucho mejor, gracias a las 32 toneladas de granos y oleaginosas que ingresarán después de la intensa sequía sufrida en 2009. Es una buena noticia para toda la economía, ya que el ingreso de dólares incrementará las reservas del Banco Central y le dará aire al Fisco.
Esta información está a la vista. Pero para que adquiera un sentido y sirva para delinear un escenario hay que tener en claro lo que demandan los agentes económicos a la hora de tomar decisiones. Mostrar este conjunto fue el objetivo del 2º Encuentro de los Líderes. Generar esta lectura en el día a día es el compromiso que El Cronista Comercial asume con sus lectores.
Hernán de Goñi Subdirector Periodístico de El Cronista