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Las elecciones legislativas argentinas abrieron el intenso ciclo electoral 2009 en América Latina, donde se espera que prevalezca una ligera tendencia hacia la centroizquierda con una visión pragmática de la economía.
En esas elecciones la noticia ha sido la pérdida de poder del kirchnerismo, con la derrota en la provincia de Buenos Aires como el símbolo de una elección peor a lo esperado. Detrás de la derrota del oficialismo hay varios elementos. Por un lado, es difícil cuantificar el efecto de la recesión, pero pasar de crecer a más del 7% anual a decrecer 3% con 15% de inflación no es neutral para el voto tradicional del kirchnerismo, que es el de los sectores más pobres de la sociedad afectados por una pobreza creciente. En la clase media se sumaron elementos adicionales. En esta elección se ha confirmado que el modelo de hacer política de los Kirchner está agotado.
Visto a la distancia, el campo representado políticamente en el Congreso nos recordó que el ‘efecto 125’ no fue trivial. Sin duda, ese conflicto significó un punto de inflexión en la relación del Gobierno con la sociedad.
Las elecciones dejaron algunas lecciones, y muchas incógnitas. La primera lección es que el país no está polarizado en dos grandes partidos como el PP y el PSOE en España. En todo caso, si lo estuviese la línea divisoria sería ser o no K. En cuanto a los espacios políticos que se manifestaron en las urnas aparecen diversas fuerzas que deberán orientarse de cara a las elecciones del 2011. La geografía electoral es diversa. El norte del país quedó más afín a los K, el centro y sur con fuerzas críticas al oficialismo.
La segunda es que las encuestas no fueron certeras en la principal batalla electoral. Se produjo un virtual empate técnico en la provincia de Buenos Aires. Era para cualquiera y con mayor presentismo quizás Kirchner hubiese arrimado más a su rival del properonismo.
La tercera es que la elección de medio término en Argentina ha tenido una participación escasa de votantes. Es una tendencia que viene desde los 80’, por cierto preocupante. La caída de la participación ciudadana puede ser un símbolo de cierta pérdida de valoración hacia la cultura democrática, aunque también es cierto que en esta ocasión puede haber influido la epidemia de Gripe A.
La cuarta es que el voto clientelar sigue presente, en particular en el segundo cordón. Lucas Llach elaboró un gráfico muy elocuente donde se ve el voto de Cristina en el 2007 y las necesidades básicas insatisfechas de las respectivas poblaciones.
Finalmente, estas elecciones confirmaron que la estructura de partidos sigue en crisis, la UCR hizo un papel más digno en esta elección que en anteriores, pero dista de ser una alternativa electoral salvo que concurra en alianzas.
En cuanto a las incógnitas, se centran en cómo responderá el oficialismo ante el nuevo escenario y en cómo se conformará la ‘grilla’ de 2011. En lo que respecta a la primera cuestión, en un país normal esta elección sería una anécdota. Para nuestra sociedad, en cambio, es originadora de gran incertidumbre. ¿Cuál será la reacción del oficialismo; el diálogo o el autismo? Lo más probable es continuidad con el estilo de gestión y bajo nivel de autocrítica, como se vio en la conferencia de prensa de la Presidenta del lunes 29. Un Parlamento activo y protagonista, no cautivo, es la novedad.
El riesgo de autismo respecto al esquema de diálogo se basa en la trayectoria del matrimonio K. Habrá que ver las señales de julio, los ajustes en el gabinete y gestos con la oposición. Pero los Kirchner ya se han encargado de moderar las expectativas de un Gobierno más dialoguista al repetir en varias ocasiones que no estaban dispuestos a negociar sus convicciones.
Se espera mejor clima por la renovación política que aportará aire fresco, pero a la vez es mucho el tiempo para esperar. No hay riesgo de ‘helicóptero’, pero si gran duda con la inversión, que es la variable clave de largo plazo. La herencia macro no es mala, hay oportunidades para construir a partir de los fundamentals. Sin embargo, las distorsiones en los mercados y el ambiente intervencionista influyen en el elevado riesgo país.
En cuanto al escenario político para 2011, la atención estará centrada en tres espacios; el peronismo, el properonismo y la alianza Carrió-UCR-socialismo. En el peronismo, quien salió con mayor fuerza fue Reutemann. En el properonismo, las fichas estarán puestas en Mauricio Macri, mientras que Carrió, Binner y Cobos dirimirán la candidatura del tercer espacio, pese a la derrota de los dos primeros en estas elecciones.
Mientras tanto, ¿qué pasa con la economía? El dólar ha permanecido estable, el BCRA tiene resto para contenerlo. Habrá presiones devaluatorias mayores, pero dentro de lo prudencial. Sigue la fuga divisas, las distorsiones micro estarán presentes y la manipulación del Indec y el control de precios vigentes hasta el final del mandato.
No hay que hacer leña del árbol caído y el esfuerzo de la oposición debe estar en colaborar para que esta larga transición de varios meses sea lo más previsible posible en el plano económico e institucional. Todavía estamos en medio de una fenomenal crisis sistémica. Con el mayor respeto al matrimonio presidencial es de esperar también que capitalicemos la experiencia para la elección de nuevos representantes del pueblo en la próxima elección general.