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Los presidentes de México, Felipe Calderón, de EE.UU, Barack Obama, y de Chile, Michelle Bachelet, no dudaron en ponerse al frente de la crisis, apenas estalló en sus países la epidemia de la gripe A. Todos declararon la emergencia sanitaria cuando el virus comenzó a salirse de control y salieron a pedirle calma a la población y su colaboración para informar de los casos sospechosos. La decisión de cancelar los vuelos desde y hacia México de la Argentina, incluso, generó una dura reacción de Calderón: "Se dio el año pasado en la Argentina un virus, un brote de dengue muy fuerte. Se habla de miles de personas muertas. Evidentemente las medidas preventivas, probablemente ciertas medidas de prevención pudieron haber aportado mucho a la humanidad". La ironía del mandatario mexicano generó la ira de Néstor Kirchner.
A diferencia de sus colegas, Cristina Kirchner esperó a que pasara la elección legislativa, (los muertos ya sumaban 40 en todo el país, mientras el número real de infectados a esta altura de la epidemia se desconoce) para referirse al tema, cuando un periodista se lo preguntó en una conferencia de prensa.