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Durante los últimos 15 años el horario laboral de Abi Donald, productor de GMTV, un canal de televisión británico, era muy diferente al habitual de 9 a 17. Una semana trabaja de 20:30 a 10:30 los lunes, martes y miércoles; la siguiente semana los domingos y lunes. Después tiene libre hasta el siguiente martes.
“Cuando terminan las 14 horas, me siento cansada y me pesa el desfase horario y nunca puedo dormir más de tres horas durante el día”, admitió. “Pero lo puedo llevar”.
En el imaginario popular, los horarios laborales poco convencionales se asocian a fábricas, seguridad y logística. Pero, en realidad, los turnos nocturnos no se dan solo en los trabajos manuales. “Vivimos en una sociedad de 24 horas, siete días a la semana; hubo un tremendo crecimiento del turno noche y del trabajo por turnos en general”, contó Bill Sirois, director de operaciones de la consultora Circadian Technologies. “El aumento de los empleos administrativos en esta área está superando el incremento que se observa en los trabajos manuales. Abarca todo, desde los técnicos que mantienen el funcionamiento de redes hasta los servicios bancarios y pilotos de aerolíneas”.
Quienes trabajan en oficinas de noche aseguran que sus turnos tienen ventajas. “Hago lo que me gusta, trabajo mejor de noche que de día. No suena el teléfono ni hay radiopasillo –es un buen ambiente”.
También hay beneficios que no están relacionados con el empleo, por ejemplo, poder compartir más tiempo con los hijos y hacer más tareas domésticas. “Hay que hacer algunos ajustes, pero es reconfortante poder hacer las compras en un horario cuando el resto de la población está trabajando”, contó Mateusz Jankiewicz, gerente del turno noche en el hotel Park Plaza Sherlock Holmes. “El gimnasio y el supermercado están más tranquilos; los bancos están abiertos,” agregaron.
Por supuesto que los trabajos por turnos afectan los patrones de sueño. Si bien todos sabemos que hay gente que por naturaleza son noctámbulos, Sirois asegura que quienes tienen horarios nocturnos en general duermen mucho menos por semana que sus colegas que trabajan de día.
La luz puede mejorar las cosas, al igual que mantener fresco el ambiente y ruido de fondo, pero “no hay ninguna píldora mágica” concluyó Sirois.