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El signo de la derrota se notaba en la cara de Néstor Kirchner, quien esperó hasta las 2.10 de la madrugada para encarar a la prensa y admitir el revés electoral en Buenos Aires.
“Hemos perdido por muy poquito. Luchamos con dignidad en Buenos Aires, pero los resultados nacionales todavía no los tenemos. Ahora estamos en camino para profundizar la gobernabilidad”. Con esta frase Krichner admitó la derrota que el Frente para la Victoria sufrió en Buenos Aires. Nunca nombró a su vencedor, Francisco De Narváez.
Rodeado por el gobernador Daniel Scioli; su vice, Alberto Balestrini, y el jefe de Gabinete, Sergio Massa, Kirchner ordenó silencio a un auditorio en el que a esa hora había más militantes que periodistas.
“Ya estamos en camino para tomar la iniciativa, asegurar la gobernabilidad y construir con todas nuestras fuerzas y ganas para ser una alternativa para el 2011”, siguió el patagónico, y así desató el primer aplauso de sus seguidores. El patagónico dejó claro que no se correrá del escenario político, ya que cerca del final de su discurso repitió que piensa en las presidenciales.
Como es habitual, el ex presidente no se olvidó de las críticas a la prensa. “Varias cosas quedan en claro. Los responsables que escribieron muchas veces sobre fraude, con esto ven que hay absoluta cristalinidad. Perdimos por apenas dos puntos y como buenos demócratas reconocemos la derrota”, sostuvo Kirchner, quien agregó: “Si hubiese ganado por dos puntos el PJ hubiesen dicho que era fraude”. “En democracia a veces se gana y a veces se pierde, pero nosotros aceptamos el resultado y no salimos a denunciar fraude”, recalcó.
Después de su discurso, e intentando mostrarse distendido, Kirchner quiso abrir el diálogo y aceptó algunas preguntas de los periodistas. Kirchner no fue contundente al responder si asumirá la banca y dejó el interrogante abierto: “Vamos a tener que evaluarlo muy bien y tomar la decisión que más le convenga al país”, admitió.