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Como soporte de la comunicación, el suelo ha manifestado desde épocas remotas poseer un éxito ilimitado enriqueciendo el entorno, como exhibidor de arte decorativo quizás en un principio y, obviamente, identificando un lugar, una pertenencia o informando un destino.
Un acto de diseño transmisor expresivo de mensajes, cuyo gran atractivo es, además, su condición de imperecedero. Virtud para considerar especialmente, tecnología y materiales mediante.
Las ideas abundan en infinitos ejemplos, desde los pavimentos romanos en Pompeya desenterrados de la lava del Vesubio, pasando por los mosaicos bizantinos en Constantinopla, que conferían a las villas y palacios una majestuosidad adicional, denotando la posición social y el poder de sus propietarios. Se continuaron en el Medioevo, con imágenes bíblicas como ésta en el Duomo de Siena, la “Matanza de los Inocentes” (1), suelo historiado de mármol, grafito y taracea realizado por Matteo di Giovanni. Y volviendo a Roma, más tarde en el Renacimiento de la mano de Miguel Ángel, con el pavimento de la Piazza del Campidoglio.
Estimulantes ideas que sin duda actuaron como inspiradoras de lo que vendría, pues es notable la posibilidad del valor iconográfico que puede asumir el suelo, para transformarlo en paradigma geográfico. Desde siempre nos fascinaron las aceras de Copacabana, aquí un ejemplo con más propuesta de diseño en la Plaza Dos de Julio, Campo Grande, de Bahía (2), o los solados del Arquitecto Roca espejando la arquitectura colonial cordobesa y ravalorizando el espacio público, ímputs cercanos a la demarcación horizontal que cumple en definitiva la función social de señalización en nuestras ciudades de hoy.
Así como sobre el asfalto se indican hoy velocidad, senda peatonal, bicisendas y signos vectores de ayuda al ciudadano, acompañando la señalización vertical en su acción regulatoria de circulación, también las indicaciones a ras del suelo se integran a la arquitectura, acentuando su participación de invalorable vehículo de difusión. Ya en proyectos de diseño empresariales es habitual que se explote su pregnancia y atractivo, como en estas respuestas de información edilicia, una señalización interna de ascensor por Pentagram en Nueva York (3), o la identificación externa en un acceso comercial de Buenos Aires (4). Podemos orientar enfática o capciosamente, cómo dirigir el paso siguiente...
Mientras la gráfica nos guíe desde su horizontalidad, seguiremos inevitablemente caminando todos, por momentos, admirando la Historia, respetuosos del pasado que nos ilustra y enriquece y en otros, frenando nuestro acelere globalizado, consumiendo los estímulos que nos proponen, -como esta alcantarilla en Japón (5)-, analizando las necesidades actuales de comunicación, la calidad de la propuesta emergente, percibiendo con sensibilidad adonde apoyamos el pie...
*Titular de Shakespear Estudio
Diseño y Comunicación
www.shakespearestudio.com.ar