03:00
En todo el mundo se producen 2.900.000 toneladas de aceite de oliva. Con España a la cabeza (40%), Argentina apenas acapara el 1% y dispondrá durante los próximos años entre 90.000 y 100.000 toneladas del producto. Un negocio que puede generar u$s 400 millones. El consumo local es de alrededor de 6.500 toneladas, y se espera que en el futuro sume 3.500 más.
El país le vende a Brasil apenas 5.000 toneladas y en Estados Unidos, donde se comercializan unas 300.000, casi no tiene participación. Con el desafío que significa hacer pié adentro de ese gigante del norte, Indalo acaba de abrir una filial en Houston, Texas.
“La empresa ya es conocida en Estados Unidos porque hace dos años hace marca para terceros. A ese destino exportamos u$s 3,5 millones y estimo que en un año se debería duplicar”, dijo a Transport & Cargo Dulio Fernández, gerente comercial de la compañía.
“En Houston existe un potencial Estado que nos puede permitir afianzarnos y hacer las primeras experiencias. La mercadería la enviamos a Galveston, donde tenemos un depósito y nuestra propia fuerza de venta. Ahora estamos haciendo los primeros contactos comerciales y muestras. La recepción ha sido muy buena”, afirmó el directivo.
En el Valle de Pomán, Catamarca, Indalo posee 2.600 hectáreas con olivares propios, una planta elaboradora y un depósito de distribución en el Gran Buenos Aires. Apuesta a alcanzar las 4.000 toneladas de aceite de oliva. Hoy, en el mercado interno, se posiciona con 500 toneladas. La empresa comenzó vendiendo al exterior en granel, pero en la actualidad todos los envíos de la marca son envasados.
Con el 90% de su producción al exterior, su principal desafío es ganar más mercados. “Brasil representa casi el 50% de nuestra exportación –donde pronto inauguraremos una filial-, Estados Unidos un 40% y el resto va a Latinoamérica y China, donde crece el interés. La mercadería la enviamos directo de fábrica a los clientes por barco o camión”.
Chicos, pero difíciles
La firma también exporta a México, Colombia, Haití, Cuba y Paraguay. Además de las cantidades transportadas, la diferencia de comercializar con Brasil o Estados Unidos se nota a la hora completar la documentación requerida. “Los países más chiquitos son los más complicados en su burocracia. A veces, son máquinas de impedir”, aseveró Fernández.
“En el mundo los grandes jugadores de aceite de oliva no son productores, son envasadores. Indalo es totalmente integral. Tenemos desde los plantines traídos de Europa hasta el envasado y distribución. No dependemos de nadie, sólo de la Naturaleza. Ofrecemos un valor agregado porque podemos diferenciar las distintas calidades que hacemos: el Clásico, Gourmet, Premium. Es algo que Europa no lo puede hacer”, explicó el ejecutivo.
Indalo tiene el potencial de elaborar 830 toneladas diarias de aceite de oliva, pero hoy utiliza menos del 50%. “Esa capacidad nos permite lograr calidad en el producto. O sea, este negocio está pensado en función del 2015”, dijo.
Dulio Fernández recalcó que esta actividad es una gran generadora de industria. A pesar de eso, se quejó, el sector paga el 5% de retención en graneles y lo mismo en envasado. Por esa razón, hizo hincapié en que el Estado debe generar políticas de promoción, incentivar el valor agregado, desalentar la venta a granel y lograr acuerdos sobre la actividad en el Mercosur.
La empresa trabaja bajo las normas de calidad ISO 90001:2000, posee la Certificación de Gestión de Calidad IQNet y el reconocimiento de Kosher, Unión Ortodoxa de los Estados Unidos.