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Por Pablo Capurro
Especialista en Comunicación Digital y director de SG2
Es imposible encontrar en la Argentina un político que, para las elecciones del 28 de junio, desarrolle una estrategia de marketing online similar a la que llevó adelante Barack Obama. Pero, si hoy uno de ellos se lo propusiera, podría conseguir excelentes resultados para las elecciones de 2011.
El aprovechamiento de las aplicaciones de Internet por parte del comité digital de Obama conforma un caso único y está a la altura (o supera) a las estrategias online de las principales marcas/empresas del mundo. La política, por lo general, tardía imitadora de las tácticas y técnicas del marketing corporativo, marcó tendencia.
Hay tres razones directas que ayudan a explicar por qué no podemos tener todavía nuestro político 2.0. En primer lugar, el tiempo. La estrategia digital de Obama comenzó dos años antes de las elecciones, y continúa ahora que es presidente, mientras que en la Argentina los políticos se preguntan qué hacer con su universo online unos meses antes de las elecciones, y desactivan el trabajo luego del recuento de votos.
En segundo lugar, la inversión. Obama contrató a un amplio equipo de especialistas, en el que participó también el CEO de Google, y destinó una parte importante del presupuesto publicitario (propagandístico) al marketing digital. Los fondos se invirtieron en mayor medida en la producción de contenidos y en el trabajo en redes sociales que en la pauta publicitaria online. En tercer lugar, una estrategia. El actual presidente norteamericano fue el primer político en comprender cuál era el verdadero potencial de Internet, y utilizó sus herramientas para motivar al electorado para que entrara en acción, buscando a los electores en el ambiente digital donde ellos estaban y organizándolos para que lo ayudaran a conseguir sus objetivos.
MyBo (“Mi Barack Obama”) fue el espacio fundamental de toda la estrategia, una herramienta online que llegó a reunir a más de un millón de usuarios que compartieron ideas, recibieron anticipos de campaña y mails personales del candidato, crearon blogs partidarios y hasta se reunieron en comités vecinales.
En la Argentina, todavía estamos lejos de que ocurra algo así, aunque algunos ejemplos parciales permiten ilusionarse con futuros candidatos 2.0. La tendencia a pautar online de Carlos Heller y la interacción con los usuarios de Martín Sabbatella en Facebook son sólo muestras de que se puede.