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Tres arquitectos chilenos aseguran que descubrieron la forma de devolver a Bolivia su acceso al Océano Pacífico sin pisarle los dedos a Chile: un túnel de 150 kilómetros de longitud cavado por debajo de la frontera entre Perú y Chile; terminaría en una isla artificial construida con los escombros provenientes de la excavación y que se ubicaría a media milla de la costa.
Bolivia lamenta haber perdido su costa al Océano Pacífico desde que perdió una guerra con Chile hace 130 años y aún hoy continúa el conflicto. Además de bloquear las relaciones diplomáticas entre las dos naciones, está impidiendo el desarrollo de mercados sobre el Pacífico para el gas natural y la riqueza mineral que posee Bolivia. Pero tres arquitectos aseguran haber descubierto la forma de devolver a Bolivia el acceso marítimo.
“En un comienzo, creímos que era un poco loco pero pensamos que puede ser realmente viable”, afirmó Humberto Eliash. “Lo veo como un sueño posible. No como una locura”.
Eliash comenzó hace tres años a conversar sobre la idea con Fernando Castillo Velasco y Carlos Martner, dos de los arquitectos más respetados de Chile. Mariano Fernández, ministro del Exterior del país, declaró que quiere escuchar más sobre la propuesta “vanguardista” y ha invitado a estos profesionales a reunirse con él, si bien todavía no se ha fijado una fecha.
El túnel sería uno de los más largos del mundo, pero Eliash sostiene que técnicamente es menos difícil de construir que, digamos, el que atraviesa el Canal de la Mancha y que une Inglaterra con Francia, porque solamente tendría un corto tramo por debajo del agua. Si bien Chile y Perú registran una elevada actividad sísmica, él asegura que en Japón se han construido varios con gran éxito, pese a que es igualmente propenso a los terremotos.
El principal problema es político. Perú y Chile, que han fijado su frontera terrestre en 1929, todavía están negociando los límites marítimos. Perú, que luchó junto con Bolivia en contra de Chile en 1879, está reclamando un triángulo de 38.000 kilómetros cuadrados de aguas del Pacífico ante la Corte Internacional de Justicia en La Haya, lo que está tensando las relaciones con Chile.
De acuerdo a la propuesta de los arquitectos, la isla –que, al igual que el túnel, serían territorio boliviano– se ubicará en el vértice del triángulo. Las aguas en conflicto pasaría a ser internacionales, ningún país perdería territorio, y se ahorraría mucho tiempo y dinero si se abandonara el litigio.
Pese a perder su salida al mar en 1879, Bolivia mantiene una marina de 170 buques en las aguas del lago Titicaca, y Eliash sostiene que Bolivia podría tener un puerto sobre la isla artificial. Él cree que el túnel podría construirse en el término de una década, y que podría transportar carga y vehículos de pasajeros, contar con un tren y un gasoducto, lo que potencialmente desbloquearía la lucrativa ruta comercial que hoy no puede explotar una de las naciones más pobres de América del Sur.
Bolivia nunca perdió las esperanzas de recuperar la línea costera y no mantiene relaciones diplomáticas con Chile debido a sus reclamos. “Bolivia nunca renunciará a su regreso soberano al mar,” señaló Evo Morales, el presidente boliviano, dando a entender que también podría elevar el reclamo a La Haya si Chile no cambia de opinión.