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Rebajas y saldos convirtieron este año a la Feria del Libro en una excelente oportunidad para los lectores que quieren hacerse con una buena biblioteca a precios razonables en tiempos de crisis.
Aunque los pronósticos de visitantes para XXXV edición de la Feria son algo menores a los del año pasado, la industria editorial mantiene su apuesta por desafiar la actual crisis económica. En la Feria habrá, además, 1.256 expositores de 42 países.
Según explica un cable de EFE, las editoriales recurrieron a las rebajas para asegurarse la fidelidad de los clientes y mantener los niveles de venta de anteriores ediciones.
Es que leer incentiva la imaginación, y fue lo que pusieran en acción los libreros para poder mantener las ventas. Así se puede ver al caminar por La Rural de Palermo, sede de la Feria hasta el próximo 11 de mayo, y ver los carteles que anuncian “Saldos”, “Ofertas” y “Off”.
Un lector con paciencia para moverse entre la multitud y husmear entre los numerosos puestos puede encontrar libros por $ 5 y “gangas” al por mayor.
Las ofertas pretenden “paliar la falta de ventas, en las que se nota un descenso bastante importante a partir de mediados del pasado año”, explicó Luciano Basílico, de Terra Editora. También juega con este tipo de estrategias Librería de las luces que cuenta con saldos de libros a $ 8 o tres por $ 20.
La estrategia, apunta la librera Pía Henseler, es trabajar con ofertas atractivas para los lectores, con “buenos títulos a precios más baratos incluso que muchas revistas”. Su objetivo es “economizar libros para poder llegar al público”. Igual, Henseler se mostró preocupada por el aumento del costo de la entrada –pasó de $ 8 a $ 10–, y espera que la suba no impida la llegada de público.
Los lectores reconocen el esfuerzo de las editoriales y aprovechan las oportunidades. Como Rita Pino, una maestra de 37 años fiel a la Feria que admite que la crisis se nota en el bolsillo y que las ofertas ayudan a comprar. Aunque reconoce que para ella adquirir libros “siempre fue una necesidad”. Pino cree que “para el común de la gente está costando gastar en libros”.