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El presidente de Paraguay, el ex obispo Fernando Lugo, confirmó ayer en un programa de televisión que reestructurará su gabinete ministerial, en una decisión que muchos leyeron como un intento del mandatario de poner fin a la polémica desatada en estos días luego de admitir públicamente que tuvo un hijo cuando aún era obispo. La oposición ya habla del “Lugogate” y le atribuye 17 hijos.
El jefe de Estado precisó que ordenará cuatro modificaciones en los ministerios y uno en otro organismo estatal, aunque no se refirió en detalle sobre ello. La remodelación coincide además con el primer aniversario de su triunfo electoral, que se cumplirá el lunes próximo.
Medios locales indicaron que dos de los decretos que firmará Lugo forzarían los relevos de los ministros de Agricultura y Ganadería, Cándido Vera Bejarano, y de Relaciones Exteriores, Alejandro Hamed.
Lugo asumió al poder el 15 de agosto de 2008, tras derrotar en los comicios del 20 de abril a la ex ministra de Educación, Blanca Ovelar, al frente de una coalición de amplia base ideológica, lo que supuso además el fin de 61 años de hegemonía política del Partido Colorado.
La reestructuración había sido adelantada el pasado lunes por el jefe de Gabinete, Miguel Ángel López Perito, a la salida de una reunión con Lugo, al tiempo que anunció su continuidad en el cargo tras desistir de la renuncia que presentó la semana anterior, por desacuerdos con Vera Bejarano.
“El 20 de abril va a significar básicamente un relanzamiento del Gobierno en muchos sentidos, en el sentido posiblemente de caras nuevas, de procesos nuevos, que la gente está esperando de este Gobierno”, dijo a periodistas López Perito. Sin embargo, muchos especulan que los tiempos se aceleraron con la polémica desatada el lunes pasado, cuando Lugo terminó confirmando los rumores que lo señalaban como padre de un niño de dos años, fruto de una relación con una mujer 32 años menor que él. Lugo inició ayer los trámites legales para que el hijo porte su apellido.
La noticia provocó fuertes críticas de la oposición en el Congreso, que comenzó a presionar para un juicio político, y la condena de varios jerarcas católicos. “Ha roto su compromiso eclesial y y con el pueblo, y aquí se le va a demandar”, dijo durante una sesión extraordinaria el oviedista José López Chávez. A todo esto, para poder hacer frente a los gastos que le generará la paternidad, Lugo pidió la restitución de su sueldo como presidente, unos u$s 3.200 mensuales, que había donado al Instituto Nacional del Indígena.
Ayer, durante el programa televisivo, el mandatario reafirmó que no está interesado en su reelección, para lo cual se debería modificar la Constitución, porque quiere “respirar tranquilo” cuando acabe su mandato, en 2013.