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LA TOMA DE DECISIONES A ÚLTIMO MOMENTO ES UNA NORMA
Qué deben saber los occidentales antes de viajar a China por negocios
Los empresarios y funcionarios chinos prefieren lo inmediato. Cuanto más anticipadamente se fija una reunión, menos probabilidades hay de que se lleve a cabo
ZHANG LIFEN ()
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03:00

Si bien en Occidente es normal fijar una reunión con bastante anticipación, en China ocurre lo contrario. En este país oriental es mejor programar una cita para la próxima semana que para el mes que viene, y es mejor para mañana que para la semana próxima.

Los empresarios chinos aplican este enfoque en sus viajes cada vez más comunes a Occidente. Una vez, después de aterrizar en Londres, un colega chino del ámbito de prensa me pidió si en los siguientes dos días yo podía conseguirle una entrevista con un alto político británico y un alto funcionario de la Unión Europea.

En las tres décadas desde que comenzó la era de reformas de Deng Xiaoping, el precipitado ritmo de cambios en las grandes ciudades como Beijing, Shanghai o Chongqing los obliga a actualizar los mapas de calles dos veces por año. Un mes es considerado mucho tiempo.

La raíz de esta visión no proviene de los individuos sino de la cultura china de los negocios. En las compañías, agencias gubernamentales y universidades, las reuniones improvisadas son tan comunes que la toma de decisiones a último momento son casi la norma. Los empleados prestan especial atención a no completar su agenda por temor a que su jefe pueda en cualquier momento, enviarlo a una reunión o un viaje de negocios.

En los más altos cargos en el Estado, los jefes de departamento, ministros, asesores, vicepremiers, premier y el presidente forman una “cadena de reuniones” donde los funcionarios de alto rango tienen completo control sobre el tiempo de sus subordinados, y el personal de menos jerarquía debe estar listo para asistir a cualquier cita que sus superiores organicen sin previo aviso.

Esta práctica es endémica en todas las organizaciones privadas y públicas, con el resultado de que cuanto más anticipadamente se fija una reunión, menos probabilidades hay de que se lleve a cabo.

A los jefes de las empresas estatales y privadas también les gusta mantener negociaciones importantes a horarios antisociales. No es poco común que elijan los días feriados para discutir la estrategia de la compañía

A veces, asuntos urgentes requieren atención inmediata, pero con frecuencia se realizan reuniones improvisadas simplemente para poner a prueba la lealtad. Aún en la China moderna, tener control sobre el tiempo de la gente es un importante indicador de la autoridad personal. Uno recuerda cuando en los setenta el presidente Mao a menudo optaba por reunirse con políticos extranjeros entrada la noche, para que los visitantes tuvieran que salir de la cama y entrar en la Ciudad Prohibida en plena noche cerrada.

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