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Para no quedarse afuera de la fiebre del oro, existen varias alternativas: el inversor puede comprar oro físico en casas de cambio y en bancos locales; certificados a futuro en el mercado externo, ETFs o FCI; y acciones ligadas al metal.
Dentro de la primera opción, el metal se puede adquirir como moneda o se puede comprar por lingotes. Los dos principales bancos que comercializan este metal son el Ciudad y el Piano. El Banco Piano, por ejemplo, posee entre 40 y 50 tipos de monedas de oro. Las cinco más comunes son la mexicana de oro, que pesa unos 37,10 gramos; la krugerrand de Sudáfrica, que pesa 31,10 gramos –equivalente al valor de 1 onza–; la libra Elizabeth, que pesa unos 7,8 gramos; el argentino de oro y la chilena de oro, de 7,3 y 18,3 gramos respectivamente. El parámetro de referencia es la onza, que ayer cerró en el mercado de Nueva York a u$s 938,15. Por los costos de transporte y seguro, sumado a la brecha de ganancia, acá se vende la unidad entre un 6% y un 7% más cara.
Si no se quiere comprar los lingotes, existen otras tres alternativas para apostar al metal. La primera y más común es comprar contratos a futuro. Esta es la inversión que tiene una relación más directa con la evolución que tenga el oro en el mercado spot. Los analistas recomiendan operar en el Mercado de Chicago, uno de los más importantes del mundo, operación que requiere tener abierta una cuenta en Estados Unidos y dejar depositado una garantía de entre el 15% y el 20% de la operación. En la Argentina, quienes ofrecen esta alternativa a sus clientes son sólo las principales sociedades de bolsa y el departamento de banca privada de algunos bancos. En segundo lugar, se puede apostar a las empresas vinculadas con el metal precioso, como aquellas que se dedican a la producción y a la explotación del metal. Las más importantes del sector son Barrick Gold, Newmont Mining Corporate y Seabridge Gold. Las dos primeras son productoras y la última es una firma canadiense que posee suelos inexplotados de oro. Si bien no hay una relación directa, estas acciones siguen la evolución del oro muy de cerca. De las tres firmas, Barrick Gold y Newmont Mining son las únicas que pueden operarse en la plaza local, a través de Cedear’s. Finalmente, la opción más simple y al alcance del minorista son los fondos de inversión e ETFs. En el país, una opción en FCI es el Toronto Trust, que tiene una importante participación en activos vinculados con oro. En tanto, en ETF son una canasta diversificada de activos que reflejan la performance de un índice, de una industria, de un sector o bien de una región, pero siempre en un solo título valor, las principales opciones son el fondo GLD, que refleja el precio del lingote de oro, menos los costos de gestión del ETF. La otra alternativa es el ETF que invierte en empresas mineras de oro, como el GDX.