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El 2 de abril la presidenta viaja a Londres para participar de la cumbre del llamado Grupo de los 20. El clima es de preocupación y desasosiego frente a la crisis global. La incertidumbre gana terreno; las monedas siguen derroteros impredecibles.
Estados Unidos intenta liderar un estímulo fiscal a nivel global. La posición de la administración Obama contrasta con la de los países europeos que quieren coordinar la regulaciones a las entidades financieras. Dichos países están preocupados por la suerte del euro de cara a los crecientes defaults en Europa del Este. En contraste, el dólar aumentó 13% respecto de las principales divisas, previo ajuste por inflación. Estados Unidos y el dólar han salido beneficiados con la hecatombe financiera. La tensión entre EE.UU. y Europa quedó en evidencia durante la conferencia de prensa ofrecida la semana pasada en Washington por Obama y el primer ministro británico, Gordon Brown. Mientras Brown subrayó la necesidad de que el G-20 “establezca los principios para el sistema bancario del futuro”, Obama enfatizó la necesidad de que los países del G-20 “estimulen sus economías de una manera coordinada”.
¿Cuáles son –en este marco– las prioridades argentinas?
Nos queda por delante una ola de proteccionismo financiero. El proteccionismo financiero se expresa por un lado, en el aumento de tenencias de bonos del Tesoro americano dando lugar a una zona protegida en Estados Unidos; y por otro lado, en el reflujo de fondos de las subsidiarias de bancos para apoyar la recuperación desde sus casas matrices. Como una pinza el proteccionismo financiero se extiende hoy a los países de Europa del Este, donde los bancos, uno por uno, repliegan fondos hacia sus casas matrices y hacia los paraísos fiscales. Frente al proteccionismo financiero, cualquier llamado a evitar el proteccionismo comercial es francamente inútil, cuando no hipócrita.
Si para la administración Obama lo que importa es atraer compradores de deuda sus planes de rescate y salvarse de un ajuste aun más duro, para la Argentina, la prioridad es evitar, controlar y compensar el proteccionismo financiero. Es el momento de promover una inyección en gran escala de financiamiento multilateral. Hoy se requiere un aumento de la oferta de flujos del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo con fines contra–cíclicos. En su paso por Buenos Aires , el economista jefe del Banco Mundial para America latina, Augusto de la Torre, declaró que la región tiene a su disposición u$s 13mil millones, apenas unas gotas para enfrentar el proteccionismo financiero. Ambos bancos multilaterales deben alistarse y aumentar sus flujos netos hacia sus miembros para evitar un efecto dominó. Es urgente en este contexto abrir rápidamente la puerta para un aumento de capital del BID que permita una inyección de fondos a gran escala. La efectividad de este financiamiento dependerá tanto de su magnitud como de la condicionalidad para el uso de los recursos.
Por ello, el actual sistema es un anacronismo. Ningún organismo financiero debiera estar sujeto al poder de veto de ningún Estado miembro. La crisis es una oportunidad para eliminar el veto que Estados Unidos retiene y muy especialmente si emite la moneda de reserva para continuar su escalada de endeudamiento. ¿Puede sostenerse el dólar como la moneda más segura del mundo con eterno derecho a veto en los organismos financieros?
Diana Tussie, FLACSO