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Si algo caracteriza a U2, una de las bandas más emblemáticas de la historia del rock, es su constante búsqueda por los nuevos desafíos. Tanto desde lo musical como desde la imponente estética que muestra en sus recitales, la consigna siempre es alcanzar nuevas metas.
La impuesta para este año tal vez sea de las más arriesgadas de los últimos tiempos. El 30 de junio el grupo irlandés comenzará en Barcelona su nueva gira, bautizada 360º, por la cual presentará su último disco, No line on the horizon.
Durante el casi año y medio que durará la serie de presentaciones en vivo –en 2010 podría llegar a la Argentina–, y nada menos que en medio de la profunda crisis financiera mundial, la banda encabezada por Bono quiere romper el récord histórico alcanzado por los Rolling Stones entre 2005 y 2007, cuando con la gira Bigger Bang recaudaron u$s 558 millones.
La cifra más alta alcanzada por U2 se dio durante los mismos años con Vertigo Tour, en la que sumaron u$s 389 millones, la segunda marca más importante de la historia.
Las estrategias de los irlandeses para robarle el cetro de “los más recaudadores” a Mick Jagger y compañía cubre varios puntos. El más llamativo es la estrategia trazada con el valor de las entradas. Casi desafiando la crisis –aunque concientes de la atracción que generan– se subió el valor histórico máximo de las entradas de U2. Estarán muy cerca de los u$s 300, en tanto que las más económicas quedaron en los u$s 30.
La gira –en manos del gigante Live Nation, que en el país tiene un acuerdo con la local T4f– tendrá un total de entre 90 y 100 conciertos.
Desde lo artístico, uno de los anzuelos pasará por el imponente escenario al que los músicos se subirán en sus presentaciones en vivo. Será giratorio, se posicionará en el centro de los estadios, y estará configurado en 360º para que pueda ser visto desde cualquier ubicación.
La recepción argentina
En caso de pisar la Argentina, U2 se toparía con un mercado con ciertas particularidades.
Juan Manuel López es el director de la productora Seis Pasos y sostiene que “el mercado mostrará una contracción lógica de entre un 10% y un 20%”, durante este año. Además, dice que esto obligará “a realizar los shows en lugares más chicos o hacer menos presentaciones por artista”, de modo de amoldarse a la nueva realidad del mercado.
Como parte de esto, también se verá un incremento en el valor de las entradas, de al menos un 10%. “Esa es la suba que se da en los costos de los espectáculos y no queda otra opción más que trasladarla”, explicó López.
A esto se le debe sumar un argumento fundamental: tanto el cachet de los músicos como el alquiler de los estadios tienen costos dolarizados, lo que hace la ecuación más complicada, sobre todo en un contexto de dólar en alza como el actual.
Dentro de este punto, y aunque las productoras no revelan las cifras, el costo diario de un estadio aumentó este año hasta un 60%. Para estos eventos los estadios se contratan con varios meses de anticipación.