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La rentabilidad de la soja, el maíz y el girasol podría pasar a ser negativa en 2009
La coyuntura económica del sector agropecuario es muy diferente a la del año pasado, con precios internacionales entre un 40 y 50% más bajos. No todos los sectores están igual. Algunos tienen rentabilidad negativa, otros podrían tenerla desde este año si persisten las actuales condiciones
Rogelio Frigerio Economista. Director de Economía y Regiones ()
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03:00

Hace poco menos de un año, estallaba la crisis entre el campo y el gobierno federal por las retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias que, con los precios internacionales de aquel entonces, llevaban las alícuotas impositivas para la soja a más del 40%. La puja entre el campo y el Gobierno se resolvió a favor de los productores, y las retenciones móviles, que hoy en día implicarían alícuotas más bajas que las actuales, no pudieron ser impuestas. No obstante, esta disputa tuvo importantes consecuencias económicas (y políticas), marcando un punto de inflexión en el actual modelo. La crisis impactó negativamente en las expectativas de los agentes económicos, hubo caída de depósitos, fuga de capitales, desaceleración del consumo y, por ende, menor dinamismo del nivel de actividad. Este fenómeno tuvo lugar en un marco de aceleración inflacionaria, en el cual el incremento observado del nivel general de precios minorista se ubicaba entre un 20% y un 25% anual. En este contexto, la estructura de costos de producción del sector agropecuario se encarecía y las retenciones a las exportaciones sólo eran sostenibles a partir de unos precios internacionales extraordinariamente altos. Sin embargo, la coyuntura económica actual del sector agropecuario es muy diferente a la del año pasado. Hoy en día, el campo está peor que cuando estalló la crisis por las retenciones móviles en el segundo trimestre de 2008. El campo enfrenta actualmente menores ingresos y a la vez mayores costos, lo cual impacta negativamente en su rentabilidad y le hace cada vez más difícil al Gobierno justificar los actuales niveles en las alícuotas de las retenciones a las exportaciones. Por el lado de los ingresos, los precios internacionales, con el advenimiento de la crisis internacional, cayeron entre un 40% y un 50% con respecto a los valores de mediados del año pasado. Por el lado de los egresos, el proceso inflacionario, que continúa, aunque con menor fuerza que en los años anteriores, empuja los costos hacia el alza.

En términos generales, hay tres tipos de aumentos de costos que afectan negativamente la rentabilidad de las actividades agropecuarias. En primer lugar, está la suba de los precios de los agroquímicos y fertilizantes, que son decisivos en la producción, sobre todo, de trigo; maíz y girasol. Los precios de los fertilizantes y agroquímicos están nominados en dólares, por lo que la revaluación de la divisa norteamericana en los mercados internacionales y la depreciación del tipo de cambio nominal doméstico impactan incrementando estos costos y, por ende, afectando negativamente la rentabilidad del sector. En segundo término, se ubican los gastos de comercialización, principalmente el costo del flete. Durante los últimos años, estos costos han crecido exponencialmente, reduciendo los márgenes de rentabilidad. El incremento de los gastos de comercialización se debe principalmente al aumento salarial de los camioneros y, en menor medida, al ajuste de precios en el gasoil. Por último, están los costos laborales. Los salarios son un costo importante en el sector tambero y en la cría de ganado, por lo que el incremento de salarios que se negocie para este año terminará siendo una variable muy relevante para determinar cuánto más caerá la rentabilidad de los productores en el presente ejercicio.

Sin embargo, no todos los sectores agropecuarios enfrentan la misma coyuntura económica. Hay algunos que están claramente peor que otros. Así, el sector tambero y el sector triguero son los que se encuentran en una posición más difícil y trabajan desde hace un tiempo con márgenes de rentabilidad negativa. Los ganaderos no están mucho mejor, ya que tienen márgenes de rentabilidad significativamente bajos. Después se ubican los productores de maíz; girasol y soja, que son, en ese orden, los que están un poco mejor porque todavía presentan, en promedio, rentabilidades positivas, aunque con una fuerte tendencia declinante desde 2008. Es más, dado los aumentos de costos esperados para este año, sería esperable que la rentabilidad de estos tres sectores desaparezca también en 2009. En este escenario, los productores de maíz serían los que atravesarían la situación más complicada.

La importante contribución del campo al nivel de actividad económica es fácil de comprender. En los últimos cinco años se generó un círculo virtuoso entre el excepcional escenario internacional con precios muy superiores a los históricos y el nivel de actividad económica local. Sin embargo, este círculo virtuoso ya es cosa del pasado y, a futuro, las perspectivas no son nada alentadoras.

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