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Estuvo sólo 10 horas en la Argentina. Pero acostumbrado a los trajines que le impone su función, le bastó para reunirse con las principales autoridades del ala económica del Gobierno: el ministro de Economía, Carlos Fernández, el presidente del Banco Central, Martín Redrado, el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, y el secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Alfredo Chiaradía.
El interlocutor de todos estos funcionarios fue Stephen Timms, viceministro del Tesoro Británico, y un hombre clave en la nueva ingeniería financiera mundial que se pretende lanzar en la Cumbre del Grupo de los 20 (G-20) que se realizará a principios de abril en Londres. Durante una entrevista exclusiva con El Cronista, Timms comentó los resultados de las reuniones privadas que mantuvo ayer y los planes para la ambiciosa reunión del G-20 que se avecina, y que podría transformarse en una bisagra para reformular los organismos de crédito internacional, en particular el cuestionado FMI.
Esta reforma del Fondo, que la Argentina impulsa con ahinco, es avalada también por el Gobierno británico. “El FMI está aprendiendo la lección”, asegura Timms con convicción. “Necesitamos en la Cumbre del G-20 se dará una señal de este cambio de enfoque del FMI”, asevera. Con voz pausada pero segura, admite que “el problema de reputación del Fondo es un tema serio” y que “se necesitan medidas concretas para lograr que la reunión del G-20 tenga éxito”.
El siguiente es el dialogo que Timms mantuvo con este diario:
–¿Qué evaluación hace de las reuniones con los funcionarios del Gobierno argentino?
–Las reuniones fueron muy positivas. Estos encuentros son una parte importante de los preparativos para la Cumbre del G-20 que se hará en Londres a comienzos de abril. La crisis mundial que enfrentamos no tiene precedentes y por eso tenemos que aprovechar ese encuentro. Tuve reuniones que ayudan a encontrar soluciones, porque como los problemas que enfrentamos son internacionales, las soluciones también deben ser internacionales.
–El Gobierno argentino es muy crítico respecto al rol del FMI en el pasado y en la reciente crisis. ¿Comparte el gobierno británico este punto de vista?
–En el pasado se ha criticado mucho el trabajo del FMI. No sólo lo ha hecho la Argentina, sino también otros países del G-20. En la próxima reunión de este grupo tendremos que considerar detenidamente la cantidad de recursos de que dispone el FMI y los instrumentos de crédito a través de los cuales canaliza su apoyo. Es clave ver de qué forma podemos resolver los problemas de reputación del Fondo. Entre el Gobierno de la Argentina y el gobierno británico compartimos mucho en cuanto a esta visión porque, como dije, el problema de reputación del FMI es un tema realmente serio y necesitamos medidas concretas para que la reunión del G-20 tenga éxito.
–La Argentina como otros países han puesto particular énfasis en modificar las condicionalidades que impone el Fondo.
–Creo que existe la necesidad de reformas. Y el propio FMI lo ha reconocido. Si, por ejemplo, uno mira el programa que el Fondo acordó hace dos meses con Pakistán, verá que las condicionalidades impuestas son bastante distintas a las del pasado. Considero que el FMI está aprendiendo la lección. Y esto será bienvenido. Necesitamos y tengo esperanzas en que la Cumbre del G-20 dará una señal de cambio de enfoque del FMI.
–¿Lo peor de la crisis financiera internacional ya quedó atrás?
–Se trata de una crisis muy profunda. Como dijo nuestro primer ministro, Gordon Brown, es la primera crisis de la era global. Es una situación en la que nunca antes nos encontramos, por lo que tenemos que ser muy imaginativos para encontrar una manera de salir adelante. La Cumbre del G-20 no va a ser el final de la solución, pero es una oportunidad importante para avanzar. Además, allí va a estar el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, en su primera participación en estos encuentros. Y estoy complacido porque la presidenta de la Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, anunció ayer (por el martes) que también va a estar presente.
–Otro tema que preocupa, y a la Argentina en particular, es el cierre del comercio mundial.
–Sin dudas un tema clave a tratar es evitar el proteccionismo. A partir de esta crisis no podemos renunciar a los beneficios del comercio mundial. Se ha producido una caída en el flujo de capitales a los países emergentes a raíz de la crisis. Pero ahora estamos analizando qué podemos hacer en la Cumbre del G-20 para restablecer estos flujos, porque afectan el financiamiento del comercio. Y esperamos dar un impulso a la conclusión exitosa de la Ronda de Doha, porque enviaría una señal fuerte de confianza sobre la economía mundial.
Stephen Timms