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No es la primera vez que el mundo se enfrenta a una crisis como la actual recesión económica. En 1933, los bancos colapsaron y el desempleo se disparó como consecuencia del derrumbe de Wall Street. Los líderes mundiales se reunieron en Londres para hallar una salida en común. En ese momento, Franklin Roosevelt condenó a los ‘viejos fetiches de los así llamados banqueros internacionales’ y destacó la importancia de revigorizar la economía global.
Los años 30, y la década siguiente, pasaron a la historia como una dura alerta para las generaciones futuras sobre lo que sucede cuando el conflicto internacional triunfa por sobre la cooperación y la negociación. Para 2009, el pronóstico de crecimiento de la economía global es de sólo 0,5%, el más bajo en 60 años. En la próxima Cumbre de Londres, en el mes de abril, tendremos la gran oportunidad de cambiar la historia construyendo las bases de una cooperación internacional más fuerte para capear esta crisis y para enfrentar las décadas por venir.
Frente a la escala de la crisis económica, los gobiernos de todo el mundo, incluyendo la Argentina y el Reino Unido, pusieron en marcha planes de recuperación. En el Reino Unido, por ejemplo, inyectamos capital para evitar el colapso del sistema bancario; brindamos estímulo monetario y fiscal para la economía y fomentamos el crédito para ayudar a las empresas a invertir y crear puestos de trabajo. Pero todos tenemos que hacer más. Especialmente en estos tiempos en que, como esta crisis ha demostrado, somos todos interdependientes, estamos interconectados, y necesitamos trabajar juntos. Me complace estar presente en la Argentina esta semana precisamente para explorar cómo avanzar con ese trabajo en la cumbre del G-20 en abril.
Nuestra visión de una economía global revigorizada se centraliza en un internacionalismo más inclusivo. Está claro que no se pueden tomar decisiones sobre el futuro de la economía global sin tener en cuenta a las principales economías emergentes del mundo. Y las únicas soluciones viables serán aquellas que beneficien no sólo al mundo desarrollado sino también al mundo en vías de desarrollo. En la Cumbre de Londres esperamos avanzar en diversas áreas. Queremos redoblar esfuerzos para construir un sistema de alerta temprana que sirva para anticipar mejor las futuras crisis. Y esperamos poder trabajar con los países superavitarios para equilibrar el crecimiento global y asegurar que nadie quede rezagado.
En el nivel macro, eso significará trabajar para lograr que el FMI cuente con los fondos e instrumentos de préstamo necesarios para evitar el contagio de las crisis. También significa volver a poner en línea el acuerdo comercial de Doha de manera tal que funcione tanto para las economías del G-20 cuanto para las economías del mundo en vías de desarrollo.
También esperamos que la Cumbre de Londres sea el puntapié inicial para una recuperación económica con baja emisión de carbono. Como dijo el Primer Ministro Brown en el reciente Foro Económico Mundial en Davos, “no podemos darnos el lujo de relegar el cambio climático a la bandeja de temas internacionales pendientes a causa de nuestras actuales dificultades económicas”.
En el nivel micro, esto significará reafirmar nuestro compromiso con los Objetivos de Desarrollo del Milenio y con la búsqueda de formas innovadoras para asegurar que los más pobres sean protegidos de la crisis global. Debemos hacer todo lo posible para asegurar que la gente común no sufra la pérdida de puestos de trabajo o de ingresos familiares.
La Cumbre de Londres continuará el proceso de recuperación de la crisis económica actual, pero también debemos estar atentos al largo plazo. Sólo será posible mantener al mundo en un camino de crecimiento sostenido con un internacionalismo más inclusivo centrado en la reforma de las instituciones financieras internacionales. Esto ha sido señalado repetidamente por nuestro Primer Ministro, que en 2008 dijo “necesitamos construir instituciones que promuevan los intereses mutuos porque se basan en valores comunes”. El presidente Obama, de los EE.UU., ha declarado intenciones similares. Ya se ha logrado cierto progreso. Pero, claramente, queda mucho por hacer, tanto en el FMI cuanto en la forma en la que operan los bancos de desarrollo multilaterales y regionales para que los que más lo necesiten puedan contar con una mayor disponibilidad de fondos. Si vamos a construir un futuro global más próspero, debemos aprender de los errores de nuestros predecesores. En la Cumbre de Londres 2009 no debemos ceder al nacionalismo y al proteccionismo. Debemos superar nuestras diferencias para crear un acuerdo económico global que funcione tanto para economías desarrolladas como para aquellas en vías de desarrollo. El futuro de ambas está en juego, y ambas deben ser parte de la solución.
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 3 Comentarios |
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| Camboyano |
| Pregunto,quien impone las condiciones,los paises que ponen la plata,o los paises que reciben la plata?.- |
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| PINGUINFAN |
| BERNI, no se gaste, Prat Gay es el problema no la solucion, porque es empleado del FMI, el cambio del organismo vendra de la mano de otra gente mas responsable y con conciencia nacional, se reian cuando los Kirchner planteaban esto hace 5 años y ahora el mundo "civilizado" esta interesado en sus propuestas, Kordial Saludo Kompañero!! |
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| bernardo |
| señor Prat Gay. Sea parte de la solucion. Diga como sale USA del problema, pero no a nosotros. Mandele un email a OBAMA y firmelo Ud, y quizas lo llamen por la buena idea. Saludos de Ortega y Gasset. |
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