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Por la estafa multimillonaria que acaba de cometer, Bernard Madoff se ha hecho famoso en todo el mundo. Y no es para menos: se cree que ha robado alrededor de u$s 50.000 millones. Pero aún cuando la magnitud del engaño resulta difícil de igualar, los métodos usados por Madoff distan de ser sofisticados u originales. De hecho su estrategia, la llamada pirámide de Ponzi –un modo de estafa por el cual una casa de bolsa va pagando los intereses que promete a sus clientes más antiguos con el dinero de nuevos ahorristas– fue inventada a principios del siglo pasado. Su creador fue Carlo Ponzi, un delincuente de origen italiano que en 1919 engañó a miles de personas con este método. En ese entonces, Ponzi se dio cuenta de que había un negocio fabuloso en los cupones que los inmigrantes italianos enviaban a sus familias para que los cambiaran por dinero y pudieran responder a las cartas. Consultó a amigos y conocidos y montó la empresa Securities Exchange Company. Comenzó a repartir cupones prometiendo unas ganancias del 50% en 45 días. Estos resultados provenían de la diferencia de tipos de cambio entre el país de origen y el lugar en que los cupones se cobraban. En poco tiempo Ponzi se convirtió en un personaje riquísimo: hasta las viudas hipotecaban sus casas para hacer negocios con él.
Sin embargo, el esquema colapsó cuando empezaron a aparecer artículos periodísticos que denunciaban a la empresa del italiano alegando, entre otras cosas, que ni siquiera había en circulación la cantidad de cupones que Ponzi decía tener. La crisis de confianza llevó a una corrida de inversores, y el estafador terminó pasando casi doce años en prisión, tras haberse quedado con unos u$s 200 millones.