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El Índice de Precios Implícitos (IPI) del Producto Interno Bruto (PIB) más que duplicó en el tercer trimestre a la inflación oficial, aunque, como el costo de vida, dio también señales de desaceleración.
El IPI registró una variación interanual de 19,1%, mientras que el Índice de Precios al Consumidor en igual período creció 8,9% interanual, consignó la consultora Economía & Regiones.
El aumento en los precios que se desprende del PIB estuvo explicado principalmente por la evolución de los precios de los servicios, que crecieron un 22,4%, con fuertes subas en los valores del sector inmobiliario (23,5%) y del sector de comercio (23,7 por ciento).
Los precios de los bienes crecieron a un ritmo menor, del 16% en términos interanuales, impulsados por la industria (23%) y, en menor medida, la construcción (18 por ciento).
El IPI, consignó Economía & Regiones, sirve como “un elemento adicional para identificar aquellos sectores de la economía en los cuales los aumentos de precios están acelerándose y aquellos otros en los cuales se están desacelerando”.
Pero no es una alternativa al cuestionado IPC, ya que no mide la inflación de una canasta específica de bienes y servicios, sino a todo el conjunto.
El incremento de este índice en el tercer trimestre mostró cierta desaceleración respecto de los dos primeros. Entonces, el IPI había marcado 20,2% y 23,1%, respectivamente.
Aunque aún prevalece un fuerte aumento respecto de los números de 2007. El IPI había promediado el año pasado 14,3 por ciento, con un pico del 18,1 puntos porcentuales en el último trimestre, cuando la inflación comenzó a acelerarse y a repercutir en los costos.