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Demandar a un gigante
Empiezan las consecuencias legales de la caída de Lehman y de las bolsas. Cómo es la batalla judicial.
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03:00

Es hora de demandar al gigante? La respuesta depende de quién sea considerado tal. El Estado Federal, por lo pronto, como responsable por las faltas de controles en el mercado financiero estadounidense, podría ser un objetivo tentador. Sin embargo, tiene inmunidad.

“No se lo puede demandar. Hay una cláusula constitucional que lo impide. Claro, a los ojos de un argentino esto sería impensable porque acá el más demandado del país es el Estado, pero allá la inmunidad llega a todas sus agencias”, advirtió Luis Sprovieri, socio a cargo del área de litigios de Baker & McKenzie en la Argentina.

Inmunidad soberana es lo que invocaría cualquier Estado si fuese encarado en un callejón por una economía en vías de desarrollo reclamando por los estragos que una errada política económico generó en la suya propia.

“En los Estados Unidos, la inmunidad soberana es prácticamente absoluta. Es difícil imaginar algún tipo de reclamo exitoso como resultado de la crisis financiera. Por otra parte, tampoco es muy claro que los Estados tengan obligaciones entre ellos por la regulación de sus mercados financieros”, dijo desde el país del norte Eric Lewis, name partner de Baach Robinson & Lewis PLLC.

Desde el epicentro del conflicto, vía correo electrónico, Lewis aclaró que los reclamos contra las entidades financieras estarán a la orden del día. Como ejemplo, vaya por lo pronto que en España, asociaciones de consumidores ya iniciaron acciones contra los bancos ibéricos que ofrecieron títulos apalancados sin dar información acabada sobre los vínculos que esos papeles tenían con Lehman.

En las oficinas de Nueva York de Baker & McKenzie, en tanto, ya se está representando a acreedores de Lehman, aunque en las de Buenos Aires Sprovieri reconoció que todavía hay mucha bruma.

“La crisis financiera de Estados Unidos no está madura como para que se haya empezado a hacer mucho en firme, con lo cual no está definido para qué lado van los que quieren reclamar algo”, dijo.

También para Alfredo Rovira, peso pesado de la City, “pareciera ser muy prematuro pensar en un escenario de múltiple litigiosidad”. De todas formas, el número uno del estudio Brons & Salas remarcó que ha habido un crecimiento importante en los quebrantos en el país del norte.

En relación a estos procesos, Alexis Kook-Weskott, otro socio de Baker & McKenzie, aportó en complejidad al decir que “hay gente que todavía no sabe que tenía activos subyacentes garantizados por una nota de Lehman”.

El dato dificulta una posible acción judicial para reclamar en la mayor quiebra de la historia por una cuestión tan básica como los obstáculos para saber si se tiene un derecho sobre el árbol caído.

Fuera del caso puntual, Manuel Varela, socio de Baach Robinson & Lewis PLLC, dijo que en los Estados Unidos y por estos tiempos, ya hay varios municipios que demandaron a bancos de inversión y comerciales por distintos motivos, entre otros por otorgar préstamos nocivos que derivaron en ejecuciones hipotecarias.

Por otra parte, el argentino Cristian Francos, miembro del mismo estudio, reconoció que ya están actuando en representación de bancos extranjeros que tenían relación con entidades de Lehman. “Esperamos ver una gran actividad en juicios civiles, pero también en investigaciones criminales sobre las instituciones financieras y sus ejecutivos”, agregó.

Para Rovira, pensar en inversores que inicien demandas masivas contra bancos y que los Estados los respaldan es “apocalíptico”, porque nadie gana.

“Cuando uno inicia un juicio es porque tiene la potencialidad de poder cobrar o por un tema de principios, pero en esta crisis no están en juego principios y, en cambio, es imperioso poder maximizar las posibilidades de cobro”, dijo. Ahora bien, “seguir el proceso de ejecución de los bancos en este contexto daría bajas probabilidades de cobro pues si el proceso se masifica se van a encontrar con que sus demandadas son empresas quebradas”, prosiguió.

Así, para el especialista se va a ver un tipo de litigio completamente distinto al que hubo en los últimos años. “Serán entre bancos, entre asesores financieros y sus empleadores”, profundizó.

A esta altura, el escenario de lucha de bancos contra bancos ya es un hecho. El 29 de septiembre Citigroup firmó un acuerdo de exclusividad con Wachovia para adquirir los activos de ese banco por un monto de u$s 2.200 millones, compra que contaba con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos y exclusividad hasta el 6 de octubre. En ese ínterin apareció Wells Fargo y ofreció u$s 15.000 millones, propuesta aceptada por Wachovia durante el plazo de exclusividad, recordó Eugenio Bruno, socio de Nicholson y Cano.

Considerando que se había violado la exclusividad, Citigroup inició una acción contra Wachovia por u$s 60.000 millones, en concepto de daños. El primer round de lo que, para muchos, será un combate a todo o nada.

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