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En estos momentos, las preguntas que se hacen las organizaciones son ¿cómo se logra un buen manejo de la crisis? ¿Como se les comunica y se contiene a los empleados? ¿Como bajar la enorme ansiedad presente en todos los niveles de la compañía, ya sean gerentes, jefes, empleados calificados etc.? ¿Como mantener el crecimiento?
Las características destacables de las culturas organizacionales capaces de aprovechar las situaciones de crisis, no son innatas, si no que requieren una decisión de realizar un trabajo a largo plazo con continuidad y compromiso. Las empresas que están mejor paradas ante la crisis, no han trabajado específicamente para ella, pero al desarrollar ciertas destrezas, pueden adquirir la posibilidad de aprovechar la situación como oportunidad de superación. Estas son:
n Comunicación certera y fluida, para que todos tengan en cada momento la misma información confiable.
n Diálogo franco, abierto y hepático, para cuestionar formas inefectivas de pensar y actuar.
n Anticipación de escenarios, para minimizar el riesgo de que ocurra lo peor y los daños en caso de que aún así ocurra.
n Flexibilidad, para responder con agilidad ante situaciones inesperadas, distintas a las circunstancias anticipadas.
n Liderazgo robusto, para que todos sepan quien está al frente y toma las decisiones.
n Claridad de roles, objetivos y prioridades, para que cada cual sepa lo que tiene que hacer y pueda decidir la forma más efectiva de contribuir al logro de los objetivos atendiendo las prioridades.
n Trabajo en equipo, para alinear esfuerzos y aportes compartidos.
n Sanidad en las cadenas de coordinación, para mantener la ejecución y que las acciones y tareas individuales se realicen en forma oportuna y sincronizada.
n Capacidad innovadora, para crear soluciones inéditas a problemas sin precedentes.
n Actitud colaborativa, para respaldarse unos a otros ante las dificultades que se presenten.
n Competencia emocional, para mantenerse equilibrado.
Estas cualidades humanas, vinculadas casi todas con la comunicación, no se consiguen solo mediante programas de capacitación y memos con directivas unidireccionales del CEO al personal. Estas habilidades impactan directamente en la capacidad de una empresa para crecer y además permiten a su gente atravesar las crisis y manejarse mejor en períodos de incertidumbre. Algunas organizaciones realizan programas específicos para incorporar nuevas formas de pensar y actuar trabajando a partir de los problemas particulares y reales que enfrentan los ejecutivos, midiendo avances y alimentando el cambio en forma continua a partir de observaciones expertas de la mejoras logradas. Empresas como Procter&Gamble, Oracle, Coca-Cola, YPF y Pan American Energy, siguen este camino, y con sus resultados demuestran que la inversión realizada en este sentido, rinde sus frutos. Trabajando con más de 10.000 ejecutivos de toda la gama del quehacer empresario, comprobamos que, al implicar la cultura, desarrollar las habilidades que mencionamos arriba demanda compromiso en el tiempo y la aplicación de métodos innovadores de aprendizaje que sumen a los aportes de la ciencia gerencial, los del pensamiento sistémico, lingüística, hermenéutica, psicología y filosofía.
Andrés Ubierna