Con el objetivo de legitimar una nueva Constitución, cerca de 10.000 ecuatorianos se convocan a las urnas para dar su apoyo o no a una nueva Carta Magna propuesta por el Gobierno de Rafael Correa.
Hasta el momento, las elecciones se desarrollan con total normalidad en una jornada calificada como “histórica” y, según calificó el propio Correa, de aprobarse, definirá “el modelo de desarrollo” que marcará el futuro de Ecuador.
El referendo es “el reflejo de una patria e incluso de una América Latina en plena democracia, pero también en plena ebullición”, subrayó Correa.
Según los últimos sondeos, el proyecto oficial obtendría una cómoda victoria.
La ciudad clave
Tanto los partidarios del “sí” como los del “no” centran su atención en la ciudad de Guayaquil, la más poblada del país y las más importante desde el punto de vista económico, que es considerada un bastión de la oposición.
El alcalde guayaquileño, el socialcristiano Jaime Nebot, dijo confiar en que el proyecto constitucional no sea aprobado por los electores de su ciudad y exigió que, si ello ocurre, se respete ese pronunciamiento.