El desafío no era menor. Reunir a los líderes de las principales empresas del país en un contexto internacional que muchos comparan con la crisis del 29 y en un particular momento local en el que los empresarios prefieren el off the record antes que dar sus opiniones en primera persona. Sin embargo, tras varios meses de producción, El Encuentro de los líderes claramente superó las expectativas. No sólo por la convocatoria record que se mantuvo durante todo el día, sino por lo profundo de los análisis que se plantearon en todos y cada uno de los paneles. La preocupación en la que coinciden todos los referentes del empresariado argentino gira en torno al incremento de los costos y la pérdida de competitividad.
En este sentido, resultó valioso que los líderes que disertaron en El Encuentro plantearon que el tipo de cambio no es el problema de fondo y también hubo varios momentos de autocrítica respecto del estilo de gestión local.
El formato de entrevistas en vivo permitió también obtener respuestas poco comunes en los foros vernáculos. Desde la opinión de los Bancos en uno de los tantos días D de la crisis global hasta las anécdotas de cómo Enrique Eskenazi tendió sus primeras redes con el entonces gobernador santacruceño Néstor Kirchner.
También fue el escenario propicio para descubrir porqué para muchos ejecutivos la sensación térmica no coincide con las frías cifras. Así fue como Guillermo Oliveto anticipó el crecimiento del consumo este año e inclusive los referentes del real estate plantearon que las inversiones continuarán. Los players del sector tecnológico se refirieron a que los desembolsos continúan y la crisis del campo tampoco estuvo ausente. Sin embargo, el principal activo que deja esta edición del Encuentro de los líderes fue que cumplió el objetivo central: dar respuestas en un país, o mejor dicho un mundo, en el que hoy abundan las preguntas.