Para el gobierno que encabeza Cristina Fernández cualquier alusión a la convertibilidad o “los 90” es mala palabra. Por eso, los empresarios reunidos en Cuarta Convención de la Industria Textil de Indumentaria y Diseño Argentino organizada por la Fundación Pro Tejer saben que meten el dedo en la llaga cuando cuentan que “la importación de productos textiles alcanzará este año los 1.700 millones de dólares, es decir que crecerá 200 por ciento respecto de 2003 y 50 por ciento si se compara con la década del 90, cuando la convertibilidad abrió indiscriminadamente el mercado argentino”.
Así lo alertó hoy Mariano Kestelboim, economista de la Fundación Pro Tejer, quien señaló que este crecimiento se vio motorizado principalmente por la importación proveniente de China que pasó del 2 al 26 por ciento entre 2003 y 2007 y de otros países como la India que creció de 2 a 6 por ciento en el mismo período, situación ante la cual el economista advirtió que “es imprescindible una política de promoción y desarrollo de la industria nacional”, dado que
“Los empresarios dieron acabadas muestras de su compromiso. Ninguna industria en el mundo puede competir ante esta potencia sin el apoyo de sus Estados”, remarcó Kestelboim.