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El Consejo de las Américas reunió, como todos los años, a unos 200 empresarios que se concentraron en el hotel Alvear para escuchar los discursos de los funcionarios del Gobierno y para intercambiar puntos de vista sobre el escenario económico argentino y el contexto mundial.
La inflación volvió a surgir como uno de los principales problemas para los hombres de negocios, quienes se vieron sorprendidos ante la ausencia del ministro de Planificación, Julio de Vido.
“Existe un consenso de que la suba de precios oscila entre 20% y 30%. Hay una fuerte suba de costos”, aseguró el presidente de Fiat Argentina, Cristiano Rattazzi. El empresario, quien ya había advertido sobre la inflación en varias oportunidades, aseguró que “no es fácil eliminar un alza de precios de ese nivel”.
Por su parte, el presidente de la Federación Textil e Indumentaria y vicepresidente de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, evitó referirse a cifras esta vez –para no generar roces con el presidente de la entidad fabril, Juan Carlos Lascurain–, pero destacó que avizora una tendencia a la baja de los precios. El empresario textil había advertido días atrás que la inflación rondaba 25%, lo que generó una fuerte interna dentro de la institución. Algo más cuidadoso con sus palabras, De Mendiguren no sólo no mencionó cifras, sino que aseguró que la inflación existente “no es estructural”. “Cuando hay déficit y hay que bancarlo con emisión, la economía comienza a indexarse, el tipo de cambio y dispara y con él, los precios, en ese caso, es estructural”, apuntó el dirigente.
Aunque en declaraciones radiales, Lascurain también habló de la suba de costos y al problema del Indec. El titular de la UIA consideró que la “falta de credibilidad del instituto es un tema que podrá resolverse rápidamente” y afirmó que “no es oportuno hablar de nuevas paritarias dentro del sector”, ya que “hay industrias que están en una situación compleja por la caída del dólar frente al peso registrada en los últimos meses”.
Sobre las dudas del mercado respecto de la solidez fiscal para afrontar los vencimientos de deuda, que en 2009 ascenderán a u$s 12.000 millones, Rattazzi las consideró “exageradas”. “La verdad es que la Argentina está en default porque no arregló con los holdouts ni con el Club de París, pero yo soy optimista sobre la economía. Con una soja a u$s 500 la tonelada, podemos permitirnos muchas cosas y que el país siga andando bien”, aseguró el empresario, al tiempo que agregó: “Lo importante es aprovechar eso para solucionar los problemas que tenemos, como un sistema impositivo totalmente distorsivo y una inflación mucho mayor a la mundial”.