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Hoy, a partir de las 11.45, una de las vistas más codiciadas de Buenos Aires saldrá a remate. Con una base de u$s 345.000, el piso 19 del Edificio Kavanagh, un clásico dentro los clásicos de la arquitectura argentina, será puesto a consideración del mejor postor. Ubicado en Florida 1065, en pleno barrio de Retiro, el departamento, de poco más de 230 metros cuadrados, tiene tal vez como atractivo central la visión que ofrece. Brinda una vista hacia el Río de la Plata, desde un lado, y a la Plaza San Martín, desde el otro.
“Sólo durante los primeros días en los que se exhibió el inmueble se recibieron a más de 100 personas interesadas, en su gran mayoría gente con intenciones de utilizarlo como vivienda propia”, explicó a El Cronista, Martín Ortelli, uno de los martilleros encargados de llevar adelante el remate judicial.
Debido a su prestigio dentro del mundo inmobiliario, un dato que sorprende es que el piso en cuestión se encuentra desocupado hace nada menos que 12 años. En los papeles, la firma “Socdel
S. A.”, hoy desaparecida y dedicada a los negocios inmobiliarios, aparece como su último dueño. Tras su pedido de quiebra –situación reclamada por los mismos titulares de Socdel–, el departamento nunca volvió a ser ocupado. Esta particularidad llevó a que hoy el inmueble se encuentre en condiciones, aunque precise de una serie de reformas, como cubrir los faltantes de pinturas o azulejos, entre otras reformas. Las estimaciones surgidas de los estudios preliminares indican que el gasto que demandaría esta obra rondaría los u$s 50.000.
“El Kavanagh es único; por el estilo que tiene, una mezcla entre art déco y racionalista, y por su ubicación. No hay nada igual en Capital. Es uno de los grandes íconos de la época y sin dudas con el correr del tiempo se revaloriza”, sentencia Germán Gómez Picaso, director de la consultora Reporte Inmobiliario. De acuerdo con el especialista, en el mercado tradicional –es decir, si no se tratara de un remate– el piso que se subasta podría tocar un valor de entre u$s 2100 y u$s 2300 el metro cuadrado. Siguiendo esta línea de razonamiento, para quedarse con este piso habría que desembolsar no menos de u$s 530.000.
Según las especificaciones que constan en el edicto, el inmueble cuenta con un palier privado, hall de recepción con placard y toilette, comedor, cocina y living, entre otras comodidades.
Costosa venganza
La historia del Kavanagh, de tan sorprendente, se convirtió casi en un mito urbano. En la década del 30, Corina Kavanagh, hija de una poderosa familia procedente de los Estados Unidos, mantuvo encuentros con uno de los hijos de Mercedes Castellanos de Anchorena, una acaudalada familia local, que se oponía a la relación, y logró que finalizara. Enfurecida, Corina Kavanagh planeó su venganza. Vendió tres estancias que tenía en Venado Tuerto, y compró un terreno, sobre el que levantó su propio edificio, con una única intención: tapar por completo la visión de la Basílica del Santísimo Sacramento, por entonces propiedad de los Anchorena, y destinado a transformarse en el sepulcro de la familia. En tan solo 14 meses –entre 1934 y 1936, año en el que se inauguró–, Corina Kavanagh tuvo lista su venganza. El edificio ostenta algunos logros de la época.
En primer lugar, fue el primero de la ciudad en construirse con hormigón armado, además ser el precursor en el sistema de aire acondicionado central. Tiene 33 pisos, 113 departamentos de lujo (todos diferentes entre sí), tres ascensores y cinco entradas independientes.