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La creencia popular de que invertir en acciones “es una timba” es una de las razones que mantiene al 95% de los ahorristas locales alejados del mercado de capitales. Sin embargo, lo que muchos no saben es que la bolsa no tiene por qué ser una actividad sólo apta para los de corazón fuerte. De hecho, existe una técnica que reduce el riesgo al mínimo y que no muchos argentinos practican: la diversificación.
¿De qué se trata esto? Según la firma de inversiones estadounidense Charles Schwab, una cartera “diversificada” debe tener alrededor de 40 papeles de empresas de distinto tamaño, diferentes sectores de la economía y, en lo posible, de todos los rincones del planeta. Lejos estamos en la Argentina de alcanzar esos estándares: según los expertos, los portafolios de los inversores locales no suelen incluir más de cuatro papeles.
“Tener una cartera variada es muy importante en el mercado de acciones. La incertidumbre que pesa sobre una sola empresa es demasiada como para confiarle todo nuestro dinero”, indica un estudio de Charles Schwab. “Una cartera variada ayuda a minimizar las malas elecciones. Y no es para menos, teniendo en cuenta que el riesgo de una acción se compone de tres partes: en un 15%, proviene del mercado en el que cotiza; en un 10%, de la industria a la que pertenece; y en un 75%, de cuestiones propias”, agrega ese informe.
Ahora bien, desde un país como la Argentina la recomendación de Schwab parece utópica. Por empezar, porque el principal indicador accionario, el Merval, incluye apenas 30 papeles y, para colmo, más de la mitad de ellos pertenecen a sólo tres sectores de la economía –petróleo, bancos y utilities–. Aún así, los analistas locales se muestran de acuerdo con ese consejo: “hay mucho estudios que muestran que con un portafolio de al menos 30 acciones se logran los mejores resultados a largo plazo. Respecto del inversor local, lamentablemente las estadísticas indican que casi nadie diversifica. Hay gran concentración en los portafolios”, dijo Alejando Bianchi, portfolio manager de InvertirOnline. Según Bianchi, este error se debe a dos motivos: por un lado a que los montos de inversión suelen no permitir gran diversificación; y por otro, a la falta de educación financiera.
¿Cómo diversificar?
Para un ahorrista que cuenta con un capital reducido no es sencillo construir una cartera variada. Más allá de las limitaciones del mercado local, la realidad es que tener 40 acciones sale caro: hay que pagar comisiones por la compra y la venta de cada una de ellas. Teniendo en cuenta esto, los analistas recomiendan lograr la diversificación incluyendo ETF‘s y Fondos Comunes (FCI) en la cartera.
“Desde la Argentina, una buena forma de diversificar es a través de los ETFs”, explicó Mariano Sardáns, presidente de FDI. Concretamente, los ETF son una canasta de activos que reflejan la performance de un índice, de una industria, de un sector o bien de una región, pero siempre a través de un solo título valor, que se negocio del mismo modo que cualquier acción. “Una cartera diversificada debe ser global, y a través de los ETFs se puede invertir en Estados Unidos, Europa, Japón y en una gran cantidad de mercados emergentes”, explicó Sardáns. Los ETF pueden adquirirse desde casi cualquier casa de bolsa local.
Para apostar al mercado argentino, en tanto, es necesario recurrir a un Fondo Común, ya que no existe un ETF que replique al Merval. Y más allá de las acciones, “es bueno incorporar plazos fijos, bonos, y hasta inmuebles en la cartera”, dijo un analista que prefirió no ser nombrado.