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Sergio Massa es formalmente el nuevo Jefe de Gabinete. La presidenta Cristina Kirchner le tomó juramento ayer en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno y enseguida se puso a trabajar. No es un dato menor que Massa estrene el traje de jefe de los ministros con el envío del preacuerdo para la reestatización de Aerolíneas Argentinas para que lo ratifique el Congreso, un tema central en esta etapa de la gestión de Gobierno en la que intentan retomar la iniciativa política luego de la derrota con el agro.
Los gestos son trascendentales en el estilo K. Y la primera aparición de Massa en la Rosada como integrante del elenco presidencial dejó una clara impronta. Juró y saludó a los invitados en tiempo récord, porque Cristina y el ministro de Planificación, Julio De Vido, lo esperaban en el despacho presidencial para ponerse a trabajar.
Casi sin conocer los detalles del preacuerdo sobre el tema Aerolíneas, el joven ministro tuvo que encabezar la primer conferencia de prensa, y lo hizo rodeado de De Vido, y el secretario de Transporte, Ricardo Jaime.
Lo que marca que si bien la interna del kirchnerismo no se acalla y el matrimonio K atraviesa la crisis política más profunda, el virtual triunfo quedó en manos del titular de Planificación Federal. Con la salida de Alberto Fernández del gabinete, De Vido se erigió en el hombre fuerte del entorno K. Pero quedará por verse cómo sigue la convivencia entre el hombre de las obras públicas y Massa. La ventaja en esta relación, a diferencia con la de la era Fernández, es que De Vido supo armar una estrecha relación con intendentes (el nuevo Jefe de Gabinete interrumpió, con el pedido de licencia, su gestión en Tigre) y gobernadores, a través del manejo de un fuerte presupuesto destinado a obras públicas.
Sin embargo, el hecho de que Alberto Fernández estuviera presente en la asunción de Massa y que De Vido esté entre las primeras filas en el acto -más allá de la feroz pelea que protagonizaron-, los rumores estuvieron a la orden del día en la Casa de Gobierno. En esta oportunidad recayeron sobre el polémico secretario de Comercio, Guillermo Moreno, quien no estuvo presente, cuando días atrás se floreó frente a las cámaras en un acto presidencial.
Pero los que sí se mostraron en la asunción de Massa, en otro claro gesto de los vientos que soplan en el oficialismo, fueron varios gobernadores del PJ, al igual que muchos de los intendentes del conurbano de ese partido. Está claro que Kirchner busca cobijo en la estructura partidaria y para ello qué mejor que las buenas relaciones que gesto De Vido, ahora acompañadas por la figura de Massa, uno de los jóvenes y fieles exponentes de la estructura partidaria más importante de la escena política nacional: el PJ bonaerense.
En este escenario, Massa tuvo su día soñado, por lo menos en lo que va de su precoz carrera política. El nuevo Jefe de Gabinete llegó a la Casa Rosada a las 17:25. Lo hizo acompañado de Malena Galmarini, su esposa e hija del dirigente político Fernando Galmarini; y de Milagros (4) y Tomás (2), sus hijos.
Allí tuvo un breve contacto con Cristina Kirchner, quien más que una bienvenida le adelantó las tareas que debía encarar apenas tome juramento.
Como es habitual en toda asunción de ministros, la ceremonia fue breve. Pero el ex intendente se hizo el tiempo para agradecerles a sus íntimos, quienes lo aguardaron a que cumpla con su primer trabajo como Jefe de Gabinete. Allí, uno de ellos le dijo: “Lo bueno es que la jefatura de Gabinete se mudo de la Capital al conurbano”. Y el funcionario, sonrojado, mostró su cintura política para salir del paso: “eso no se si es bueno o malo”.