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El invierno
también invita a descansar
El invierno es tiempo de nieve para la mayoría de los viajeros. Sin embargo, hay quienes en lugar de buscar laderas pintadas de blanco se concentran en disfrutar el descanso que proponen las vacaciones en otros ambientes diferentes. Y la amplitud de variantes para este segmento es casi infinita.
En toda la Argentina, hoteles, hosterías y estancias repartidas junto a ríos, lagos, montañas y pampas brindan alternativas para todas las necesidades y gustos. En algunos casos, tan sólo hay que recorrer unos pocos kilómetros para disfrutarlas; en otras ocasiones, las vacaciones de invierno se convierten en un viaje con todas las letras. Cabalgatas en estancias sureñas, paseos junto al río Paraná; alojamientos boutique en las Cataratas o los Valles Calchaquíes. En todos los casos, siempre queda algo por descubrir.
Un destino hacia el Sur
Cada vez más, los destinos sureños registran en sus estadísticas que en invierno no sólo los esquiadores se arriman hasta la Cordillera. La nieve como tal se ha convertido en un atractivo por sí misma. Así, establecimientos que antes funcionaban durante algunos meses del año, se han convertido en opciones para los 12 meses. Tal es el caso de Fortín Chacabuco, una estancia ubicada a 20 kilómetros de Bariloche y a 23 kilómetros del aeropuerto internacional de esa ciudad. El campo, ubicado en la provincia de Neuquén por cierto, ocupa 5.000 hectáreas, que se dedican principalmente a la cría y mejora de la raza ovina. Sus orígenes se remontan a 1883 cuando el General Villegas ordenó la construcción del Fuerte Chacabuco, cuyo emplazamiento se puede descubrir al pie del actual Cerro Fortín. Éste, como sus vecinos, es parte de la transición de la pre-cordillera a la estepa patagónica, un ambiente mágico en el que a la vuelta de un valle puede cambiar súbitamente la flora, la fauna y el relieve. En el sector oeste de la estancia, la nieve se mantiene hasta entrado el verano, y originando arroyos que alimentan el verde que predomina; apenas unos kilómetros más al este, las precipitaciones descienden de 800 mm anuales a sólo 300, y con el cambio se modifica el paisaje.
La mejor manera de descubrir estas transformaciones del terreno es compartiendo una de las cabalgatas que propone la estancia. Con excelentes caballos aptos para todo tipo de terreno y guías bilingües se pueden encarar salidas de uno o dos días en los que con certeza se podrán avistar ciervos, liebres y algún zorro colorado. La opción de dos días implica alejarse hasta ingresar en el Parque Nacional Nahuel Huapi, donde un antiguo puesto de la estancia funciona como alojamiento para esa noche. Alojarse en Fortín Chacabuco tiene un costo de $ 190 diarios, pero para viajeros que estén en la zona y quieran alternar la visita con otras actividades, hay opciones de medio día con asado desde $ 150.
Muy cerca de allí, en Villa
La Angostura, el bosque, el lago y la montaña se conjugan para ofrecer mucho más que las pistas del Cerro Bayo. Y en el universo de grandes alojamientos que caracterizan a la ciudad, a los clásicos como Las Balsas o Puerto Manzano hay que sumar un sitio que se define así mismo como hostería, casa y spa. Se trata de El Faro Patagonia, que ofrece 12 habitaciones y tres suites, todas con vista al lago. Además, el spa cuenta con sala de hidroterapia y masajes, sauna seco y sala de relax, y una fantástica piscina exterior climatizada. El bar bistró Antilco y los decís exteriores completan un conjunto ideal para el descanso, con alternativas con una amplia variedad de servicios extra incluidos desde $ 539 (más impuestos) por habitación en base doble por noche.
La seducción del Litoral
Aunque el campo entrerriano está entre las zonas más calientes de los últimos meses, aún es posible encontrar allí remansos de paz. Como la Estancia Las Colas, ubicada en Gualeguay, a sólo 220 kilómetros de la Capital Federal, que seduce con sus bañados y suaves lomadas, el marco en el que se destaca su casco renacentista. Se trata de una magnífica construcción con seis cuartos dobles, biblioteca y un particular museo de antigüedades usado, además, como sala principal de reunión. Las Colas es ideal para quien practica deportes como tenis o natación
Y en las vacaciones, se suma a sus ventajas la posibilidad de visitarla con toda la familia aprovechando ventajas tales como un descuento del 50% en el precio para chicos de entre tres y 12 años, que sólo pagan $ 390 por tres noches de alojamiento y pensión completa con actividades.
Otra faceta del Litoral es la que ofrecen los Esteros del Iberá, donde hay alternativas imperdibles. Como Puerto Valle, que cuenta con seis habitaciones, que se dividen en dos cuartos Standard, dos superiores, un dúplex y un bungalow junto al río, que estará disponible en breve. De estilo autóctono y tropical, son el espacio de reposo, que se completa con una cocina de aromas frescos y sabores naturales. El restaurante, que se encuentra abierto a todo visitante, ofrece alta cocina no sólo en cenas y almuerzos, sino desde el desayuno y a la hora del té. En algunos platos se revelan los colores y las texturas de la rica flora local, en la que dominan irupés, aguapés, lentejas de agua y amapolas, además de palmeras, jacarandaes y lapachos. En las aguas, la rica fauna ictícola está compuesta por más de 111 especies de peces, que también suma valor a la mesa.
Con rumbo hacia el Norte
Tilcara es, después de la ciudad de Salta, el punto más luminoso de todo el Norte Argentino. Corazón de la Quebrada de Humahuaca y puerta de entrada para cientos de viajeros que se animan a llegar a la Puna Jujeña, se llega a ella tras recorrer una hora y cuarto por la Ruta 9 desde la ciudad de Jujuy. Este pequeño pueblo junto al río Grande, es dueño de un menú cada vez más atractivo de hosterías y posadas que sumaron nivel, servicios y hasta belleza arquitectónica a las pequeñas calles junto al río Grande. Quinta La Paceña, Posada de Luz, el Rincón de Fuego o el Refugio del Pintor y hasta el más alejado El Paraíso del Francés son esas opciones para revisitar.
Pero a cada momento se agregan nuevas alternativas. Como Uwa-Wasi, una sencilla casa de principios del siglo pasado, una época en la que Tilcara era apenas un grupo de viviendas alejadas en el norte del país. Pircas, adobe y cañas son los elementos fundamentales de la arquitectura de Uwa-Wasi, que comparte sus métodos y su historia con miles de pequeñas construcciones en México, Argentina y Chile.
Por supuesto, sus dueños, verdaderos pobladores locales, nietos de los fundadores de este solar, han agregado los elementos de confort que se le exigen a un alojamiento moderno en el que una habitación doble en suite tiene un costo de $ 170 por día.
Con valores similares se puede disfrutar de una estadía en La Cumbre, otro sitio que a pesar de su larga historia en el turismo, en los últimos años ha sumado opciones a su tradicional oferta de estancias y golf. Los links, por supuesto, son una constante. Para disfrutarlos, una gran alternativa es el Hotel Victoria, que se erige a pasos de La Cumbre Golf Club. La comida gourmet, con especialidades de la región como cordero con peras, crottin sobre verdes, ajos confit, ravioles de alcauciles con hierbas y bavaroise de menta y chocolate, son del agrado del más exigente paladar. Las caminatas y cabalgatas a zonas secretas de las sierras circundantes son la introducción a una velada de agasajo, que es acompañada con una copa de vino caliente. Menos ceremonial, pero igualmente bien ubicadas, las Cabañas del Golf se muestran ideales para descansar en familia. Safaris fotográficos, escalada, parapente, montañismo y, por supuesto, una cancha destacable, servirán de excusas para renovar energías impregnándose de la deliciosa armonía que ofrece La Cumbre.
Una propuesta llamativa en este contexto es la que ofrece Pastoral, hostería y zen spa. Como si se tratara de un caso de personalidades múltiples, es un sitio que en los ambientes generales exhibe un estilo atildado, más bien clásico y muy acogedor, pero que se transforma en un centro de terapias alternativas y tratamientos corporales apenas se ingresa al área del spa. Piscina interna y externa, sauna seco, reiki, masajes, baño finlandés, gemoterapia y pulido corporal, todo parece estar disponible y esperando al huésped para deslumbrarlo. Y finalmente, más cerca de la ciudad de Córdoba, La Casa Grande Link House, una atractiva casona de estilo vasco-francés ubicada nada menos que frente al Córdoba Golf Club invita a pasar días de relax. La construcción de madera y piedra, rodeada por supuesto de un parque magnífico, es la antesala para disfrutar de su propio course de golf. No se trata de una hostería en el sentido habitual, dado que es una casa familiar, de ahí su nombre, que ha logrado conservar esa calidez y toque casual que muchos hoteles no pueden entregar, pero complementado con servicios de alto nivel como el de la cocina que tiene como base una excelente huerta orgánica.
Las alternativas para descubrir estos pequeños lugares repartidos por todo el país son infinitas. Y en esa amplitud, existe la certeza de que todos los viajeros encontrarán eso que más los atrae y que convertirá a unos días de descanso en una experiencia memorable.
Fernando Bello