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| Crónica de una renuncia anunciada |
| Finalmente, el jefe de Gabinete Alberto Fernández dejó su cargo. La crisis del campo había desgastado su relación con el matrimonio ‘K’. |
CRONISTA.COM Buenos Aires ()
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“Tantas veces me mataron, tantas veces me morí”, dice la canción ‘La Cigarra’ de María Elena Walsh. Pero esta vez, el saliente jefe de Gabinete, Alberto Fernández, no pudo emular el verso para desmentir una renuncia tantas veces anunciada, y que luego de tantos amagues hoy se hizo realidad.
En los últimos meses, el hombre que aseguraba tener no solo una relación política sino también “de amistad” con el matrimonio oficial, dijo basta. Presentó su carta de renuncia y se encerró en su departamento de Puerto Madero.
Algunos conocidos cuentan que, tras cinco años en el Gobierno -ingresó al Ejecutivo de la mano de Néstor Kirchner el 23 de julio de 2003- Fernández sufría el síndrome del ‘burn out’, o más conocido como el ‘Síndrome del Quemado’, generado por el alto grado de stress que sufría.
Las maratónicas jornadas de gestión de los últimos meses, en los que se transformó en un activo negociador oficial en el conflicto del campo, generaron desgaste y, paradójicamente, su última aparición pública fue el pasado viernes, cuando leyó al periodismo en Casa de Gobierno el decreto que derogaba la polémica Resolución 125.
Si bien se había prometido alejarse del Gobierno el año pasado al finalizar su gestión con Néstor Kirchner, por pedido de la pareja ‘K’ aceptó seguir adelante en su rol de jefe de Gabinete con Cristina. El mismo confesó que su decisión le generó reproches de su hijo de 13 años, quien le reclamaba su alejamiento de la política.
“Él quisiera que no siga porque lo afecta mucho. Cada vez que lee que renuncio salta en una pata. Se pone más contento que la oposición”, señaló jocoso Fernández a la prensa. Sin embargo, reconoció que lo preocupaba ver a su hijo pendiente por su “continuidad”.
“Me reclama más tiempo y presencia. Lo agobian mucho las cosas que a veces se escriben sobre uno”, explicó.
Su hijo no fue el único integrante de su círculo íntimo que le realizó reclamos. El exceso de trabajo había generado un alejamiento de su pareja actual, la diputada Vilma Ibarra.
Sin embargo, el funcionario había decidido mantenerse en su cargo. Durante el conflicto del campo debió salir en varias oportunidades a desmentir su renuncia: “Es todo un delirio”, o “Es un formidable disparate”, fueron algunas de las respuestas que esgrimió a la prensa al ser consultado sobre su salida.
En esos momentos, Fernández llegó a considerarse a sí mismo como “fundador de este proyecto” y “disco rígido” del Gobierno nacional, asegurando además tener “una relación de amistad” con el matrimonio ‘K’.
Pero ya por entonces, en los pasillos de la Casa Rosada era público que su relación con Néstor Kirchner estaba desgastada y que más de una vez tuvo enfrentamientos con el ex presidente en desacuerdo con el ‘monocomando’ oficial.
El punto de inflexión que generó la derogación de la 125 pareció ser el momento adecuado para salir de forma más elegante sin generar un coletazo político, sino servir como oxigenador de un Gobierno que a pesar de su corta vida necesita un cambio de timón.
En su carta de renuncia manifiesta su "certeza de que un que se abre una nueva instancia" en la gestión de Cristina Fernández.
SU CARRERA POLITCA
Con más tiempo libre, es posible que en poco tiempo Fernández vuelva a desempeñarse como profesor regular adjunto la cátedra de Elementos de Derecho Penal y Procesal Penal y Autoría y Participación Criminal, en la Universidad de Buenos Aires.
Fernández salió de la UBA a los 24 años con un título de abogado bajo el brazo. Durante el mandato de Carlos Saúl Menem se desempeñó como asesor del Honorable Concejo Deliberante porteño y de la Cámara de Diputados de la Nación, además de como Director de Sumarios y Subdirector General de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Economía de la Nación.
Presidente de la Asociación de Superintendentes de Seguros de América latina, fue considerado uno de los jóvenes destacados de la Argentina en 1992. En la nómina lo acompañaban Gustavo Beliz y hasta Julio Bocca.
En 2000 se transformó en un ‘Cavallo Boy’ al ingresar a la legislatura porteña por ‘Encuentro por la Ciudad’, fórmula encabezada por el ex ministro de Economía. Tres años después, el ex presidente Néstor Kirchner lo llamó a integrar su Gobierno. Su reemplazo de su cargo en la legislatura generó polémica, ya que la encargada de ocupar su espacio vacío era Elena Cruz, cuyas declaraciones de apoyo al ex dictador Jorge Rafael Videla fueron todo un problema.
Fernández comenzó así un largo camino al frente de la Jefatura de Gabinete, que se extendió al Gobierno de Cristina Fernández. Lo demás... es historia.
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