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Son muchos los emblemas y los rincones que han hecho famosa a Londres y, sin duda, vale la pena recorrerlos una y otra vez. Así, pueden irse hilando Hyde Park o Regent’s Park, pasar por la Serpentine Gallery y el Kensington Palace, desembocar quizás en Wellington Arch, llegar al Royal Albert Hall y dejarse sorprender por el palacio de Buckingham, el palacio de St. James, o la ineludible abadía de Westminster, entre tantos otros paseos, museos y atractivos londinenses.
Pero junto a esas atracciones, también podrá pensarse en reductos que reflejan la identidad local desde servicios gastronómicos que alcanzan la mayor jerarquía mundial y que se han erigido como clásicos que no pueden dejar de visitarse. La calidad de la cocina británica nunca deja de sorprender y la variedad de opciones hasta vuelve difícil la elección para disfrutar de la cena más especial del viaje.
Los más clásicos
Como un ícono que mantiene todo su prestigio incólume frente a las tendencias de moda no puede dejar de pensarse en el restaurante más antiguo de Londres, y uno de los más célebres del mundo: Rules. Este elegante lugar fundado en 1798 ofrece la mejor gastronomía británica y sus especialidades son la cocina clásica de caza, las ostras y los postres tradicionales (puddings).
Además, tiene la ventaja de poseer una finca de caza propia en los Altos Peninos, “el último rincón silvestre de Inglaterra”, que abastece al restaurante permitiéndole un estricto y directo control de calidad de sus insumos. Es un lugar histórico que ha abarcado el reinado de nueve monarcas; por sus tres salones privados pasaron el rey Eduardo VII, el príncipe de Gales (que tenía una puerta especial por donde entraba y salía sin ser visto acompañado por la actriz Lily Langtry), y el escritor Charles Dickens, entre muchos otros.
A su vez, hay cartas y escritos en el Salón Graham Greene pertenecientes a este destacado escritor del siglo XX; mientras que en el Salón Charles Dickens no faltan referencias a este excepcional novelista que también supo buscar inspiración en Rules.
Otro clásico de clásicos entre los restaurantes londinenses es el mítico Simpson’s-in-the Strand. Aquí, platos legendarios circulan humeando entre las mesas sobre “trolleys” de plata, no faltan detalles que rememoran la mejor atención del siglo XIX y todo rebosa elegancia y tradición.
Dicen que en The Simpson’s lo ideal es dejarse atrapar por el “Roast Rib of Scottish Beef”, una carne escocesa de roast beef añejada 28 días. También dicen que comer aquí es una experiencia extraordinaria y que compite palmo a palmo con Rules a la hora de ocupar el sitial del restaurante donde sirven la más tradicional comida inglesa.
Desde la cima
Está claro que los citados son verdaderos íconos que forman parte de la identidad londinense y, por tanto, merecen una visita que despierta la curiosidad desde todo punto de vista, no sólo el gastronómico. Pero la lista de alternativas especiales sigue, y con una calidad que vuelve difícil la hora de la elección. Así, como adecuada referencia, es inevitable repasar la lista 2007 de “Los 50 mejores restaurantes del mundo” instituida por la revista británica Restaurant, según la votación de más de 500 chefs, críticos y restaurateurs internacionales. Allí, superando a afamados comedores de Australia, Francia, España y Estados Unidos, y sólo detrás del mítico El Bulli de Ferrán Adriá, el segundo puesto ha sido nuevamente otorgado a The Fat Duck, comandado por Heston Blumenthal en Bray, Berkshire. Incluso, para confirmar que las opciones de primer nivel no son pocas, basta observar que muchos de los 50 mejores establecimientos se encuentran en Inglaterra, incluyendo en Londres a Nobu en el puesto número 17 y a Gordon Ramsay en el 24.
Sin duda, The Fat Duck es un clásico. Originalmente el local fue un pub, pero hoy en día se ha convertido en un verdadero templo gastronómico. Aunque está situado en un inmueble del siglo XV, el lugar ofrece un aspecto moderno, minimalista. El servicio es atento, pendiente del detalle, y los platos son sumamente sofisticados. Pero hablar de The Fat Duck es hablar de Heston Blumenthal, un cocinero influenciado por la cocina de Francia a quien le encanta desafiar las reglas.
Siempre sorprendente, complejo y creativo, este chef es también un personaje mediático famoso por sus conferencias (muchas sobre gastronomía molecular) y un refinado artista de la cocina, por lo que además de gastronomía, The Fat Duck ofrece una verdadera experiencia visual. Como ocurre con El Bulli, las reservas no se pueden tomar de una semana para otra. Actualmente para cenar aquí hay que tomar mesa con casi medio año de antelación.
Santiago Igarzábal
Datos útiles
z The Fat Duck:
www.fatduck.co.uk
z Rules: www.rules.co.uk
z Simpson’s-in-the Strand:
www.simpsonsinthestrand.co.uk
z Nobu.
www.noburestaurants.com
z Gordon Ramsay.
www.gordonramsay.com
z Para más información consultar www.visitlondon.com o www.visitbritain.com
Santiago Igárzabal