Los precios al consumidor de Estados Unidos subieron en junio a su ritmo más fuerte desde 1982 por el constante incremento del combustible, mostró hoy un informe del gobierno norteamericano.
El dato pintó un panorama preocupante para una economía que se está desacelerando bajo el peso de los problemas en el sector bancario y de la peor crisis en el mercado inmobiliario en décadas.
El índice de precios al consumidor subió un 1,1% en junio frente a mayo, en el mayor avance mensual desde junio de 1982, informó el Departamento de Trabajo de Estados Unidos.
La inflación subyacente, que excluye los precios volátiles de los alimentos y la energía, marcó una tasa del 0,3%, mayor a lo esperado.
Analistas esperaban un alza en el índice general de precios al consumidor del 0,7%. Excluyendo los precios de la energía y los alimentos, los analistas proyectaban una lectura del 0,2%.
La tasa interanual llegó a un 5%, un máximo desde 1991 y por encima del 4,5% que esperaba Wall Street.
“El informe subraya el escenario de estanflación que estamos viviendo. Hay tanta incertidumbre ahora mismo en el mercado, que la noticia de una inflación más alta no implica un alza en las tasas de interés”, dijo Stephen Malyon, estratega cambiario de Scotia Capital en Toronto, a Reuters.
La medición subyacente registró un alza interanual del 2,4%, por encima de la zona de tolerancia de la Reserva Federal.
Una inflación elevada quita margen a la Fed para recortar las tasas de interés para proteger a la economía de una mayor desaceleración.
Los precios de la energía subieron un 6,6% mensual, reflejando un alza del 10,1% en el combustible. El Departamento de Trabajo dijo que los costos de la energía representaron casi dos tercios del incremento mensual en los precios al consumidor.