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Fannie Mae y Freddie Mac durante mucho tiempo ocuparon un lugar único dentro del sistema financiero de Estados Unidos. Dado que operan como compañías que cotizan en Bolsa, los inversores pensaban que ello era una garantía implícita del Departamento del Tesoro.
Ambas entidades tienen la misión de elevar la cantidad de viviendas accesibles en Estados Unidos, y sus actividades y regulaciones han sido durante mucho tiempo un importante punto de debate en el Congreso.
Como ambas tienen una línea de crédito con el Tesoro estadounidenses por u$s 2.500 millones, los inversores siempre consideraron que contaban con el respaldo implícito del gobierno federal. También han recibido calificaciones crediticias triple A y eso les permite emitir deuda a niveles más baratos que el rendimiento sobre las hipotecas que compran.
Sin embargo, su gran tamaño hace tiempo que es considerado una amenaza sistémica para el sistema financiero dado que su capital representa cerca de 1,5% de sus u$s 5 billones en exposición a la deuda total. Este grado de endeudamiento ubica a ambas empresas patrocinadas por el gobierno en una posición de capital precaria, dado que sigue deteriorándose el mercado de la vivienda y continúa subiendo el índice de ejecuciones hipotecarias.
En 2004, ambas compañías se vieron inmersas en un escándalo contable debido al uso que hacían de los derivados y fueron obligadas a reducir el tamaño de sus activos vinculados a hipotecas.
Cuando se derrumbó el mercado inmobiliario, estas entidades patrocinadas por el gobierno estadounidense fueron autorizadas a comprar más créditos hipotecarios. También se relajaron sus restricciones de capital porque el Congreso buscaba utilizarlas para apuntalar el mercado hipotecario.
Ambas compañías últimamente han registrado pérdidas considerables, golpeadas por el adverso mercado de la vivienda y el rojo proveniente de los derivados. Eso las obligó a recaudar más capital, pero su posición en general todavía se mantiene reducida. Los precios de las acciones de ambas entidades se derrumbaron este año debido a que los inversores esperan que salgan a recaudar más capital, por lo que se verá diluido el valor de sus acciones.
A su vez, la expectativa entre los inversores de que ambas “son demasiado grandes para quebrar” tranquiliza a los tenedores de bonos emitidos por estas empresas patrocinadas por el gobierno, porque saben que cualquier rescate pondrá énfasis en la garantía de deuda de las agencias.
Fannie Mae –Federal National Mortgage Association– fue creada en 1938 para ayudar al mercado inmobiliario durante la Gran Depresión.
En 1968, el Congreso entregó un nuevo estatuto a Fannie convirtiéndola en una compañía con cotización en Bolsa habilitada para solicitar financiación en el sector privado.
En 1970 el Congreso creó a Freddie Mac –Federal Home Loan Mortgage Corporation– para que compita con Fannie, y durante los siguientes treinta años, estas empresas patrocinadas por el gobierno han crecido rápidamente.
Entre ellas, las tenencias de deuda en circulación ascienden a u$s 1,6 billones y poseen deuda y garantías sobre hipotecas en la región por u$s 5 billones. Eso se compara con los u$s 4,5 billones del mercado de deuda del Tesoro estadounidense.
Son grandes usuarias de derivados de tasa de interés para proteger sus carteras de los grandes cambios en las tasas del mercado.