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Hasta fines del año pasado, los desarrolladores inmobiliarios locales recibían no menos de diez llamados a la semana de parte de inversores brasileños, estadounidenses, ingleses o españoles, con serias intenciones de poner un pie en el país.
Desde hace algunos meses, sin embargo, los teléfonos ya no suenan como antes.
“Muchos empresarios habían llegado con serias intenciones de invertir, pero decidieron buscar otros rumbos. Ya tenían los proyectos muy avanzados y estaban listos para cerrar la operación, aunque finalmente desistieron por las distintas situaciones que se viven en el país”, explicó a El Cronista una alta fuente dedicada a acercar a inversores del exterior hacia el mercado local.
El último gran caso, dice, aunque prefiere no revelar su nombre, fue el de uno de los grupos canadienses más fuertes del mercado inmobiliario. “Estaban lanzados a levantar hoteles o complejos hoteleros; pero los asustó tanta incertidumbre”, reveló.
Otro de los casos más notorios es el del Grupo San José, de España. Anunciaron hace dos años la construcción de una pequeña ciudad con viviendas para la clase media, aunque el complicado acceso al crédito hipotecario paralizó las obras. “Se dieron cuenta de que todavía no hay mercado para estos sectores”, indicaron las fuentes.
Otros dos grupos españoles, de los que no trascendió el nombre, estuvieron viendo de cerca la posibilidad de sumarse a lo que fue el proyecto “Juana Manso +5411”, hoy en poder de Creaurban, en el Dique 1 de Puerto Madero. Los tienta la posibilidad de llegar allí, aunque entienden que la actualidad no es la más favorable. De hecho, todavía no se acercaron a Angelo Calcaterra, titular de la desarrolladora.
Los ingleses también dejaron todo en stand by. Se acercaron hasta Zencity, en Puerto Madero, de Alberto Fernández Prieto y Jorge Brito tentados por las oficinas, pero por el momento todo quedó en buenas intenciones.