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“Cuando hay problemas en una relación, el dinero tapa las grietas; pero cuando desaparece el dinero, las grietas quedan expuestas”. La frase de la abogada Sandra Davis, del estudio que llevó adelante divorcios “célebres” como los de Diana, la princesa de Gales, la modelo Jerry Hall y el futbolista Thierry Henry, servirá para diagnosticar los estragos que empezó a provocar la crisis subprime en las parejas europeas.
Un sondeo de su estudio, realizado en Londres entre un centenar de operadores, administradores y agentes bursátiles, reveló que los hombres del mercado estiman que aumentará la tasa de divorcios, en los próximos meses, por efecto de los problemas que afectan a todo el planeta financiero desde mediados de julio pasado.
El Reino Unido se encuentra al borde de una recesión, en momentos en que caen los precios de las viviendas, se reduce la financiación de los bancos y se encarecen los costos por la suba del crudo. Eso, dicen, aparece hoy como un “caldo de cultivo” para los conflictos matrimoniales.
El sondeo redujo esas “grietas afectivas” a cifras concretas: el 79% de los consultados aseguró que piensa que los matrimonios corren más peligro de fracasar durante una crisis económica; y un quinto de estos dice conocer, al menos, a una persona a la que le pidieron el divorcio desde que comenzó la crisis del crédito.
Y hay motivos para pensar, efectivamente, que las separaciones llegarán por cuestiones de la coyuntura económica, cuando los cónyuges pretendan defender sus respectivos sueldos mediante la división de bienes. Según el sondeo, tres de cada cinco de los esposos pidieron a su pareja que redujera sus gastos, y uno de cada cinco (el 19%) reconoció que su cónyuge se negó a ese pedido de “austeridad”. “La crisis del crédito pone al descubierto el lado más siniestro de la naturaleza humana”, agregó la abogada Davis, del estudio Mishcon de Reya.
El estudio reveló, además, que sólo el 4% de los participantes tiene un acuerdo prenupcial, y el 5% lamentó no tenerlo. Los acuerdos no son obligatorios por ley, pero ayudan a suponer que en poco tiempo quedará afectado el “feliz” panorama que, hasta ahora, describía la curva de la tasa de divorcios en el Reino Unido. Desde la Oficina Nacional de Estadísticas de ese país habían logrado mostrar que esa tasa, en 2006, había quedado en el nivel más bajo de los últimos 22 años, al caer a 7% (132.562 casos).
Lo probarán los efectos de la “crisis subprime”: de ahora en más, dos tórtolos de la clase media argentina, en un chalet de la localidad bonaerense de González Catán, tendrán pocas cosas que envidiarle a un matrimonio de la clase alta inglesa, que resida en la zona más pudiente de Londres.