03:00
Lo que comenzó para el hemisferio norte como una tormenta de verano, terminó siendo una “era del hielo” financiera como pocas veces se ha visto en la historia económica de EE.UU. La crisis subprime, que aportó una nueva palabra al vocabulario cotidiano, también trajo una fenomenal crisis de liquidez y de restricción del crédito que todavía se siente.
Cuando a mediados de julio de 2007, el banco de inversión Bear Stearns anunció la quiebra de dos de sus hedge funds que invertían en instrumentos securitizados con hipotecas de baja calidad, nadie se imaginó lo que seguiría a continuación.
Pero los síntomas de que el sector inmobiliario andaba mal ya se hacían sentir desde hacía un semestre. De hecho, en febrero de 2007, el diario The Wall Street Journal había advertido sobre el peligro de las hipotecas subprime y en abril la bolsa de Nueva York retiró de cotización a la hipotecaria New Century, tras solicitar la quiebra.
Sin embargo, fue en julio que se comenzó a tomar conciencia de que la crisis no era pasajera, con el anuncio de Bear Stearns y luego de que Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, advirtiera que la crisis subprime podría llegar a costar u$s 100.000 millones.
Ya todos saben
En agosto, la crisis saltó a la tapa de todos los diarios, cuando en la primera semana, la Fed y los bancos centrales de Europa y Japón inyectaron más de u$s 330.000 millones en el sistema financiero, para evitar lo que comenzaba a ser una crisis crediticia generada por la desconfianza de los bancos de prestarse entre sí, ya que ninguna entidad quería decir cuánto tenía en cartera en instrumentos securitizados con hipotecas subprime. También el BNP Paribas tuvo que suspender 3 fondos por falta de liquidez.
Después se volvió a producir un desplome bursátil mundial, que se amplificó cuando el banco británico Northern Rock declaró su insolvencia, generando una corrida bancaria. El día 18, la Fed anunció una baja de 50 puntos básicos en su tasa de interés de referencia, una medida excepcional que dio la justa medida de la amplitud de la crisis. Sería la primera de varias que llevarían la tasa del 5,25% al 2% anual en abril de 2008, medida que para muchos podría generar una nueva crisis financiera en el futuro.
En octubre llegó el momento de los balances trimestrales, que sirvieron para conocer un poco mejor cuán afectados estaban los grandes bancos de inversión. Merrill Lynch y el suizo UBS anunciaron pérdidas superiores a los u$s 3.000 millones, profundizando aún más la desconfianza de los inversores. Para fines de mes comenzaron a rodar las primeras cabezas: Stan O’Neal, presidente de Merrill Lynch abandonó su puesto, seguido a principios de noviembre por Charles Prince, CEO del Citigroup, uno de los bancos más afectados por la crisis, tras anunciar una caída del 57% en sus ganancias trimestrales.
En diciembre, el Presidente Bush anunció los primeros planes de estímulo económico para evitar que la crisis se profundizara, sin demasiado éxito. A fin de año, causó conmoción la noticia de que para afrontar pérdidas por u$s 9.000 millones, Morgan Stanley decidía vender 10% de sus acciones a un fondo soberano chino.
Lejos de calmarse en 2008, la crisis financiera impactó de lleno en la economía de EE.UU., con el riesgo de una recesión en puerta. El desempleo tocó niveles récord y los bancos anunciaron nuevamente grandes pérdidas en sus balances trimestrales. El 21 de enero, las bolsas sufrieron las mayores pérdidas desde el 11 de septiembre de 2001. Lo mismo sucedió el 17 de marzo, luego de que se diera a conocer la noticia de que Bear Stearns era comprado por JP Morgan para evitar su quiebra, con la ayuda de la Fed. En abril, el FMI estimó el costo de la crisis en casi un billón de dólares, 10 veces más que que Bernanke.
Si bien a partir de mayo la crisis financiera comenzó a perder fuerza, sus efectos en la economía real fueron cada vez más amplios, con un impacto directo en la tasa de inflación. El precio del crudo alcanzó niveles récord, empujado por el bajo valor del dólar, fruto de la política de tasas bajas. Vasos comunicantes al fin, los efectos de la crisis van y vienen del sector financiero al real, generando hoy la duda de si lo peor de la crisis ya pasó o todavía está por venir.
 |
 |
 |
|
|
 |
 1 Comentarios |
|
 |
|
|
 |
|
 |
 |
 |
|
 |
 |
 |
|
 |
 |
| Juan |
| Sres. Cronista: no son Uds., los únicos medios que se ocupan constantemente de seguir informando sobre la crisis subprime en EE.UU.-YO LES PREGUNTO y la crisis hipotecaria en Argentina, que venimos padeciendo miles de familias desde la salida de la convertibilidad, son hipotecas privadas, crearon leyes que no sirven para nada, crearon un fideicomiso de salvataje, en Banco Nacion, que es una ESTAFA,4 años que venimos pagando un credito que nunca nos dieron, nunca pagaron a ningun acreedor Y NOS SIGUEN REMATANDO Y DESALOJANDO, las leyes declaradas por la "JUSTICIA" INCONSTITUCIONALES. ESTAFADOS JURIDICAMENTE con sentencias DOLAR LIBRE Y TASAS DEL 24%.EL FIDEICOMISO RECIBE $3.000.000.- mensuales de los deudores,hace más de 4 años y el dinero NO ESTA, se HIZO HUMO, usaron nuestro dinero solo Dios sabe para que.-ESO NO ES CONFISCATORIO?????? USURARIO, ESTAFA??????????BASTA DE HIPOCRESIAS, POR FAVOR LES ROGAMOS QUE TAMBIEN TRATEN ESTE TEMA,CON EL MISMO INTERES QUE LAS SUBPRIME.-(aunque sabemos que es menos comprometido).-Leyes 25798, 26167 y decretos.-DEUDORES HIPOTECARIOS AUTOCONVOCADOS.- |
|
|
|
|
 |
 |
|
 |
 |
 |
 |
|
 |
 |