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Como viene ocurriendo desde el inicio del conflicto con el agro, aliados del kirchnerismo tomaron más distancia de la postura oficial. En el Congreso, donde se lleva a cabo la discusión para ratificar las retenciones móviles impulsadas por el Gobierno, las diferencias quedaron a la vista cuando ayer los legisladores del Frente para la Victoria de Córdoba, Entre Ríos, el bonaerense Felipe Solá y de la Concertación Plural presentaron, con dictamen de minoría, un proyecto alternativo al del Ejecutivo.
Después de otra jornada cargada de negociaciones y cruces verbales, los peronistas enfrentados con el Gobierno junto a un grupo de radicales K estamparon las 15 firmas que se necesitaban para plantarle una alternativa a lo que buscan Néstor y Cristina Kirchner a la hora de la discusión en el recinto, la cual podría comenzar a partir hoy.
Quizá esta alternativa no tenga el destino esperado y choque contra la mayoría oficialista, pero la movida política hizo ruido y golpeó fuerte en el centro del poder. El malestar se hizo notar tanto en la Casa Rosada como en la Quinta presidencial de Olivos, ya que los Kirchner esperaban contar con una amplia plataforma de consenso para que las retenciones, que generaron la mayor crisis política de la gestión K, obtengan el respaldo institucional necesario para que la medida quede fuera de todo cuestionamiento.
Además de la firma de Solá, el proyecto alternativo lleva la rúbrica de los justicialistas de Córdoba, alineados al gobernador Juan Schiaretti; de Entre Ríos, que responden a Jorge Busti, y de seis radicales K, entre ellos, la mendocina Laura Montero, una legisladora de la tropa del vicepresidente Julio Cobos. De hecho, Solá y Montero fueron los principales hacedores del proyecto, más allá de las propuestas que recibieron de quienes los acompañan. A ellos se le sumó como uno de los promotores políticos el radical bonaerense Daniel Katz.
Con la firma de Montero, los impulsores del proyecto se jactaron de contar con el respaldo del titular del Senado, que en las últimas semanas mantiene una guerra fría con la Casa Rosada, a tal punto que la Presidenta no dialoga con Cobos desde hace una par de semanas.
Sin embargo, el vicepresidente se distanció de esta movida pero mantuvo un fino equilibrio, ya que también evitó mostrar su apoyo al proyecto del Gobierno. En la misma línea que viene mostrando en los últimas semana, Cobos alienta el diálogo y una alternativa consensuada. “Que cada uno que se sienta preparado con capacidad técnica para hacer un aporte lo haga. Busco un proyecto consensuado que satisfaga el interés general y atienda también a los sectores”, aclaró el vicepresidente.
Desde el grupo de los legisladores díscolos hicieron saber que la alternativa a los Kirchner hace hincapié en la reformulación del sistema de los reintegros con lo que se modifica la curva de las retenciones en beneficio de los pequeños y medianos productores. A tal punto llega la corrección que promueve que este sector del campo “les convenga producir y no arrendar la tierra”, remarcó a El Cronista un radical K.
Por otro lado, Montero indicó que su propuesta “permite la formación de mercados a futuro”.
Al presentar el proyecto en la Comisión, Solá ensayó un enérgico discurso: “hace 100 días a lo mejor estaba de acuerdo con la 125, pero estos 100 días nos enseñaron a todos”, y pidió “atenuar la retenciones más altas y generar un precio diferenciado entre los estratos, porque sólo 1.500 productores son grandes pooles de siembra”.
“Esto es hacer peronismo en el campo”, dijo Solá en lo que pareció una respuesta indirecta a Kirchner, quien más temprano pidió a los legisladores que voten como peronistas y no como de si fuesen de la UCeDé.