La moto que acompañó a Emilio Scotto en sus dos vueltas al mundo es una Honda Gold Wing, a la que cariñosamente apodó Princesa Negra. El mediodía del 2 de abril de 1995, Scotto regresó a Buenos Aires montado en ella, enfiló por la avenida 9 de Julio escoltado a toda sirena por la policía y seguido por tres mil motociclistas y automovilistas que lo vitorearon como a un héroe. Llegó al Obelisco, se quitó el casco, le dio las gracias y una palmadita en el tanque a su moto... y cerró la llave de contacto para siempre.
Hoy, la Princesa Negra se exhibe en el Salón-Museo del Automóvil y la Motocicleta del Riverside Hotel y Casino en Laughlin, Nevada, a una hora de Las Vegas. Allí también hay una exposición permanente de 300 fotografías tomadas por Scotto durante su largo periplo.