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Se teme que la próxima víctima sea la “renta financiera extraordinaria”
Con el argumento de que hay que construir hospitales y que se lucha contra la pobreza quitándole a los que más tienen para darles a los que necesitan, toda propiedad está en peligro en la Argentina. Los banqueros y la industria financiera temen ser las próximas víctimas. Se desempolvan viejos proyectos para gravar operaciones con acciones, bonos y otros instrumentos financieros. Van primero por los fideicomisos que ayudan a los pools de siembra.
GUILLERMO KOHAN Buenos Aires ()
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03:00

Por ahora el Gobierno ratificó el impuestazo al campo, moderado primero por la promesa de reintegros a los productores chicos, y ahora ratificado con el cuento de que hay que construir hospitales, caminos y viviendas populares. Resiste el agro y podrían volver al paro con cortes de rutas la semana próxima, si el Gobierno se mantiene firme en no reducir las retenciones. Todo muy complicado otra vez para el país, porque Cristina explicó con claridad, el lunes por cadena nacional, que a juicio del oficialismo se trata de aumentar impuestos para destinos nobles, y adelantó a la vez cómo serán tratados quienes se resistan: se los acusará de insensibles a la pobreza y golpistas carapintadas que, para peor, ahora se tendrán que enfrentar con una Presidenta supuestamente más valiente que Raúl Alfonsín (que cobró gratis e injustamente, de paso).

El temor que ahora recorre al mundo económico en la Argentina es comprensible: con el argumento cierto de que todavía existe mucha pobreza, y con la concepción oficialista poco actualizada de principios del siglo pasado, de que la redistribución del ingreso es, en lugar de crear riqueza, sacarles a los que tienen para supuestamente darles a los que no tienen, no hay cómo resistir a futuros aumentos de impuestos y manotazos contra la propiedad. Sobre todo si se promete desde el Salón Blanco que no se va a enfriar la economía, lo cual en castellano significa que seguirá desatado el gasto público y no habrá mucha resistencia oficial a los incrementos de salarios. Kirchner Básico (primer mandato) por simplificar, pero ahora con la caja agotada y la necesidad del poder de subir los impuestos para sostener el aumento en los gastos.

El frío en los huesos comienzan a sentirlo últimamente los banqueros y los hombres de la industria financiera, que temen ser el próximo campo. Al fin y al cabo, cualquiera puede ser acusado en el contexto de la escasez, de mantener y no querer compartir “ganancias extraordinarias”. Son varios y no muy novedosos los proyectos para gravar la supuesta renta financiera libre en la Argentina, y conviene recordar las eventuales víctimas a las que podría apuntar el Estado, si no le alcanza con las retenciones móviles para construir hospitales:

1) Gravar con Impuesto a las Ganancias las diferencias a favor por la compraventa de títulos y acciones. Nunca se aclara, en los cientos de proyectos que hubo y habrá sobre este tema, qué le pasa al que pierde con estas operaciones.

2) Eliminar beneficios impositivos a los llamados “fideicomisos financieros”, la fórmula que también salvó a los Kirchner en su primer mandato, porque permitió el retorno de hasta 36 cuotas para comprar en los comercios. También estos fideicomisos permitieron el boom de la agricultura moderna en la Argentina, un esquema casi cooperativo que en la jerga periodística se llamó “pools” de siembra. Ahora podrían ir por ellos.

Hasta ahora los muchos gobiernos que amagaron con subir impuestos a las inversiones financieras en la Argentina terminaron desistiendo por el escaso efecto positivo de la ecuación riesgo-resultados. Sería ridículo, por ejemplo, que en un país donde el Gobierno necesita que aumenten los depósitos en los bancos para que suba el crédito interno, se impusieran impuestos al plazo fijo. Pero la Argentina estuvo muchas veces cerca de esa tentación, y de hecho existe el impuesto al cheque, siempre fácil de subir. Fernando H. Cardoso lo incrementó tres veces en Brasil en 1997/1998, antes de devaluar y dos semanas después de ganar su reelección contra Lula. Otro problema es que como la Argentina para el exterior todavía está en defalut, no accede al libre crédito internacional y tiene que sobreexigirse en superávit fiscal y colocación interna de bonos. Qué diría Daniel Scioli, cuya vida depende hoy de poder colocar bonos a las AFJP para financiar el déficit de Buenos Aires, si le avisan que le van a espantar a los inversores amenazándolos con impuestos a la renta extraordinaria financiera.

Las dudas crecen, sin embargo, porque el inefable disparate que armaron los Kirchner contra el campo hace 90 días revela que son capaces de todo sin medir consecuencias. Y administran un Gobierno no dispuesto a bajar el gasto que aumenta como bola de nieve y va corriendo detrás de la inflación, lo que augura problemas para la propiedad en la Argentina. Ya sea por más impuestos, inflación y eventuales minidevaluaciones, el que tenga algo deberá estar preparado para sufrir.

8 Comentarios
Alberto
Estos simpáticos desgobernantes, son incorregibles y como en la escuela nos vamos a ver en la obligación de expulsarlos !! No se cómo el país y su habitantes continúan soportándolos, a pesar de que nos están haciendo merda el bolsillo, los pocos ahorros que teníamos, el futuro de nuestros hijos y el de nuestros nietos. Creo que con todos los errores brutales que han cometido, la ley debería estar de nuestro lado y como en cualquier empleo, tendríamos derecho a decirles : SEÑORES, ESTÁN DESPEDIDOS !!!!. ¿Hasta cuando vamos a seguir esperando que salgan de su necedad ?
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Brainstormer
Estimado Kohan:En la misma edición de hoy en la que Ud. escribe, aparece en la página 13 lo que Obama propone hacer con las ganancias extraordinarias de las petroleras de EEUU, parece una coincidencia con lo que nos ocupa, pero no, lo que él piensa es aplicarles el impuesto a las ganancias y no una gabela sobre las ventas como se hace aquí con el campo. Algo diferente, no? Por otra parte fíjese lo que hay en el resto del mundo "civilizado" en materia de tratamiento de la renta y verá que todo paga impuesto a las ganancias. Ejemplo EEUU y nadie se queja y menos hace piquetes impositivos. Remitirse también al Reino Unido, Suecia, España,etc, etc. El tema no es pagar los tributos, sino el cuestionamiento de la eficacia con que se redistribuyen los recursos conseguidos del esfuerzo de los contribuyentes. Finalmente, hace no mucho, en una editorial de El Cronista, ante un tema parecido, recuerdo que se recordó a Brecht, cuando en tiempos de la Alemania nazi dijo algo así como que cuando se acordó habían ido por él.SaludosBrainstormer
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TPD
QUE HICIMOS PARA MERECER ESTO...HASTA LOS OPTIMISTAS POR NATURALEZA TERMINAMOS CANSANDONOS...SI VOLVIERAMOS EL TIEMPO ATRAS... COMO HABRIAN TERMINADO LAS ELECCIONES ULTIMAS?COMO VAN A SER LAS PROXIMAS?LOS QUE TENEMOS MAS DE 40 YA VIVIMOS ESTOALFONSIN CON EL PRIMAVERA...MENEM AL FINALIZAR SU MANDATO...CFK ???
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Desequilibrio
La verdad que el comentario de Dlinks me dejó estupefacto: una clase tan ridícula de la teoría política "de manual", sin un atisbo de mirada crítica de la realidad.El "contrato social", el mismismo Locke tuvo que afirmar que era una abstracción metodológica.No entiendo esa gente que pretende ser erudita citando a Locke. La historia de la humanidad no es la historia de los "contratos sociales", sino la puja entre intereses objetivos de grupos sociales y economicos.Esos grupos sociales y economicos son los que están retratados en la notas de Kohan y en General del Cronista. El sector del campo, luchó en la calle, sin ningun contrato social ni ninguna pavada, para defender su renta, que en mi opinión es extraordinaria. El sector financiero teme las políticas del gobierno, pero el gobierno teme las políticas del sector financiero (corridas bancarias, entre otras).El sector de los trabajadores está exigiendo una recomposición de salarios que les permita subsistir frente a la inflación, en la calle, mediante la huelga y los piquetes.Los transportirstas de Argentina, otro sector, están cortando las rutas. Lo mismo están haciendo. "El contrato social" es una ficción tanto para argentina como para el resto del mundo.Lo que hay no es un contrato, sino conflictos, y un estado que arbitra entre ellos en beneficios de unos sectores y en detrimento de otros; por regla general, en beneficio del capital concentrado y en detrimento de los trabajadores. Por algo en todo el conflicro del campo se apuntó contra Monsanto, Cargil, AGD, etc.Dejemos de lado de una vez la pavada de los contratos, y tomemos partido por los sectores reales que intervienen en el seno de una sociedad que no puede dejar de ser conflictiva, porque esa es su naturaleza.
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Cienfuegos
No sera mucho esta nota???? Calculo que no es periodista el que escribio esto.....tal vez fue Alfredo de Angeli....un poco mas de terrorismo informativo para un lado o para el otro..y si los Argentinos nos merecemos los medios que tenemos.....aunque sea estudien historia muchachos...esta nota es mas para un blog que para un medio serio.
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WaldoJose
Es una miopia
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ferdinand
El gobierno debiera analizar muy bien el tema de gravar la renta financiera: teniendo cerrada la posibilidad de acceder a las instituciones internacionales de crédito por no honrar las deudas contraídas, si se decidiera a operar sobre los créditos que solicita a través de las emisiones de bonos y gravando los diferentes instrumentos de crédito, se va a terminar de frenar la actividad económica debido a que se va pulverizar lo que queda de crédito en el mercado interno y entonces la recesión con la consiguiente rotura de la cadena de pagos en todos los sectores que hacen a la economía real resultarían fatalmente inevitables. En este caso cabe el refrán que indica que "va a ser peor el remedio que la enfermedad" va a formar parte del universo de los hechos consumados. No obstante lo que si es necesario examinar la conveniencia de impulsar los sistemas de fideicomisos teniendo como referencia las nefastas experiencias que hubo con los mismos en EE.UU. los que de hechos son perniciosos en procesos inflacionarios como el actual
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Dlinks
El respeto de los derechos humanos y ciudadanos, el retorno a la normalidad de la ley sin represiones injustas y la libertad de expresión para todas las opiniones e ideas constituyeron el fundamento indispensable para la desaparición de la violencia y el imperio de la paz. El pueblo podía así defender sus derechos y hacerse oír, sin necesidad de tener que acudir -como legítimamente lo han venido haciendo- a la protesta masiva y callejera frente a los muchos atropellos de que, en lo político, económico-social y educacional, ha sido víctima. La vigencia en los hechos de la República es la única garantía para conservar la paz entre los argentinos. Y la república significa claramente división de poderes: El Congreso de la Nación elaborando y sancionando las normas que rigen la vida en común; El Ejecutivo administrando los recursos públicos y aplicando las normas sancionadas por el Congreso y el Judicial resolviendo los conflictos suscitados por la aplicación de las normas en cuanto a su constitucionalidad y legalidad. El Poder Judicial (que no es el PJ) es el encargado de mantener la vigencia, eficacia y actualización del Estado Constitucional de Derecho. Si esta condición no se cumple, el gobierno del Estado deviene oligárquico y tirano y el poder retrovierte al pueblo, quien está entonces en condiciones de ejercer su derecho de resistencia a la opresión y de armarse en defensa de la patria y de la Constitución. De allí que la Corte Suprema de Justicia de la Nación deba imperiosamente asumir el cumplimiento de tal importantísima función, más aún en el delicado momento que estamos viviendo como sociedad organizada, restableciendo la plena división de poderes ante la claudicante actitud del Congreso que naufragó ante la imposición del número de la mayoría prosternada ante el Ejecutivo. Sin República, no hay contrato social. Regresa el estado de naturaleza.
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