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Boca le planteó un partido casi perfecto a Fluminense en el mismísimo Maracaná. Casi, porque sólo un tiro libre de Washington y un desafortunado gol en contra de Ibarra lo dejaron afuera en las semifinales de la Copa Santander Libertadores. El 3 a 1 en contra fue inmerecido para el equipo argentino, que dejó su título de 2007 en Brasil. Así, Fluminense jugará la final con Liga Universitaria.
La colorida recepción de los hinchas del “Flu”, que lanzaron un arsenal entero de fuegos artificiales, no amedrentó a Boca en el primer tiempo. Boca controló el juego. Con Ibarra volanteando y una línea de tres defensores muy sólida, el equipo de Ischia presionó y jugó en campo de un rival tibio, que se recluyó sobre su arco. Arouca fue la sombra de Riquelme y, mañoso, logró que el 10 se pusiera molesto. En ese lapso se destacó Palermo, exigiendo a Henrique, el arquero local, con dos cabezazos, y generando juego por las puntas.
El segundo tiempo también comenzó con Boca “martillando” por los extremos. Dátolo era puro vértigo, pero no concretaba. Hasta que a los 12, se decidió a pegarle de derecha y le puso un centro preciso a Palermo que la empujó de cabeza. Parecía que Boca aumentaba, pero fue Fluminense el que concretó con un exquisito tiro libre de Washington. Fue ahí cuando el equipo de Ischia se desesperó. Para colmo, Fluminense estampó el 2 a 1 luego de que Ibarra metiera en el arco un remate de Conca. Los minutos finales fueron apasionantes: Boca bombardeaba a Fernando Henrique: lo tuvo Palermo varias veces y a Cáceres se lo negó el travesaño. Pero el empate nunca llegó, sí el tercero de los locales tras un error de Palacio. No pudo, pero Boca se fue de pie de la Copa Libertadores.