En el último instante del partido, cuando los espectadores ya se agolpaban en los pasillos para emprender la retirada, el debutante Ricardo Noir ingresó por la sector izquierdo del área y soltó un zurdazo que nunca olvidará. El remate, violento, cruzado y preciso se clavó junto al palo izquierdo de un abatido Martínez Gullota, el joven arquero de Racing que hasta ese momento soñaba con un festejo moderado que ya no pudo ser. Por el contrario, la frustración ganó los rostros de sus compañeros y la celebración se tornó azul y oro.
Así, Boca se quedó con una victoria sufrida, aunque merecida, por 2 a 1 ante un amarrete Racing que solo procuró cuidar la ventaja que había obtenido a los 14 minutos de la etapa inicial con un cabezazo del chileno Reinaldo Navia, ante la pasividad defensiva del local.
Desde entonces, Boca procuró arrinconar a su rival, aunque con pocas luces a la hora de acercarse al área rival. La floja tarea de Leandro Gracián y Neri Cardozo y el inexistente aporte de la dupla ofensiva Mauro Boselli-Pablo Moche, parecían darle a Racing el oxígeno tan deseado en su angustiosa pelea por evitar el descenso. Sin embargo, Ischia buscó en el banco y puso sobre la cancha Cristian Chávez y Ricardo Noir, quienes le otorgaron al equipo la agresividad de la que carecía hasta ese momento.
De todas formas, el partido recién se abrió para Boca tras un grave error del árbitro Carlos Maglio, quien no vio una mano evidente de Chávez en una jugada que terminó con un gol de Gabriel Paletta, solo bajo los tres palos y aprovechando una posición adelantada previa.
El tanto pareció incentivar aún más a los juveniles de Boca que fueron por la victoria. Un resultado que obtendrían recién sobre el suspiro final del partido, y tras una larga prolongación producto de una infantil expulsión del defensor de Racing José Shaffer, quien le propinó un cabezazo a Noir cuando se llevaban jugados 40 minutos del segundo tiempo.
Luego de ello llegaría un remate en el palo de Noir y el gol final del mismo delantero que terminó llorando de la emoción por su inolvidable debut, mientras Riquelme y Palermo festejaban a un costado del campo. Ellos, al igual que el resto de los habituales titulares de Boca, fueron reservados por Ischia para el partido de vuelta por los cuartos de final de la Copa Libertadores que deberán jugar el miércoles ante el Atlas en Guadalajara. Del torneo local, se encargaron los pibes y, por ahora, la jugada no le salió mal. Boca sigue a cuatro unidades de la punta del campeonato y Racing ve cada vez más complicado su futuro en la Primera División.