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Mirada de especialista: una marcha no puede detenerse
Por Eduardo Romano. Poeta, docente universitario, investigador y ensayista. Integra el comité asesor del sitio www.revistaalambre.com.
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18:22 | Información General

Con este título pretendo hacer referencia, ante todo, a que las marchas -y en particular las políticas- están conectadas con el movimiento. ¿Acaso no dice La Marsellesa ‘marchons, marchons‘, me imagino que por algo debe de ser. Además suelen no mantenerse incólumes a través del tiempo. En el caso de la difundida Marcha peronista, cuyos orígenes han quedado por lo menos más claros después de la indagación perodística de Julio Nudler, avalado por el coleccionista Héctor L. Lucci, ha sucedido esa vicisitud.

Creo, ante todo, que su fuerza contagiosa provino de la energía original de aquella Marcha deportiva del club Barracas Central, cuyos versos improvisara un especialista en murgas, el turco Juan Mufarri. Digo esto porque, en el tercero de los fascículos editados por Nudler, tuve ocasión de revisar una letra típica del ex ministro Oscar Ivanissevich, la dedicada a El día de los trabajadores, muy infectada de su retórica nacionalista hispanizante.

Los muchachos peronistas es otra cosa. Aquel formante original, en todo caso, no pudo ser aplastado por los peores versos del cirujano y el resultado conserva marcas de su hibridación, que paso a revisar. El enunciante plural del comienzo (‘Los muchachos peronistas‘) remite a una vieja y respetable tradición, la de los periódicos escritos casi enteramente en versos gauchescos por Luis Pérez, un rosista de base que fue combatido e incluso encarcelado por la persecución de otros rosistas ‘acomodados‘ (me refiero a quienes hacen política desde los cargos rentados, en cualquier época), como Luis García o Pedro de Angelis.

En la Introducción que puede servir de Prospecto a El torito de los muchachos, uno de aquellos periódicos, se refiere desde el título a los jóvenes con agallas y que hacen política en las calles o en los mataderos o en los saladeros. Al dirigirse a ellos escribía, el 19 de agosto de 1830: ‘Mi objeto es el divertir/ Los mozos de las orillas:/ No importa que me critiquen/ Los sabios y cajetillas‘. Con lo cual inferimos que ‘muchachos‘ son los que saben poco de libros y mucho de caminos y tienen aspecto humilde, no vestimenta a la moda.

Esos muchachos que se unen para vivar a Perón ‘como siempre‘, no son sabios ni cajetillas como Ivanissevich. Son los que vociferan ‘Perón Perón qué grande sos‘, acudiendo al voseo, y no el que algo engolado afirma ‘Imitemos el ejemplo/ de ese varón argentino‘. Tal vez ahí se halla la clave de que no toda la letra firmada por el ministro en 1948 fue luego entonada en los actos partidarios y grabada por Hugo del Carril.

¿Quién lo decidió? ¿Fue decisión del sujeto colectivo, del cantante, de supervisores burocráticos? Resulta que en las estrofas ‘olvidadas‘, se hace referencia, con poca pericia versificadora, en la mayoría de los casos, a la cuestión de la soberanía económica, de la ocupación ilegítima de las Islas Malvinas, de la necesidad de votar una nueva Constitución que reemplace a la caduca y liberal de 1853, algo que se concretará un años después y cuyos artículos sobre soberanía, precisamente, serían inaplicables en un país apenas formalmente democrático como el que habitamos hoy.

También denuncia a los ‘oligarcas/ y el capital extranjero‘ de tramar una contrarrevolución, aunque al respecto cabe acotar que este texto fue posterior al desbaratamiento de un presunto complot para asesinar a Perón, en el cual estaba implicado, según la investigación policial, el dirigente gremial Cipriano Reyes, quien fue detenido y pasó muchos años en prisión. Por eso se habla asimismo de ‘traición‘ y del acecho extranjero contra una política que aspiraba a la liberación nacional.

Por eso llama a reunirse en la ‘plaza principal‘ de las grandes decisiones históricas y en una quintilla cuyo segundo verso se sale de la caja octosilábica sostiene:


‘Antes que nos haga esclavos
la oligarquía derrotada
le daremos la patada
sin ninguna compasión
¡Viva Perón! ¡Viva Perón!‘

Este de ‘la patada‘ no es el mismo hablante que dice en otra pasaje ‘Con los principio sociales/ que Perón ha establecido‘. En fin, sólo estoy trabajando alrededor de una conjetura y de un origen comprobado que mezcla el fervor del deporte con el político.

Queda en pie una cuestión muy debatida, la del alcance de los versos que afirman cómo Perón ‘se supo conquistar/ a la gran masa del pueblo/ combatiendo al capital‘. Primero, porque ‘masa del pueblo‘ habla ya del proceso de masificación característico del pueblo en las grandes ciudades que se industrializan. Y luego porque el peronismo no fue un movimiento político anticapitalista.

Creo que el texto hace referencia a la oposición entre el capital extranjero y explotador, por un lado, y el capital nacional, por el otro. Piensa en un capitalismo nacional que, bajo la vigilancia del Estado, se dirija fundamentalmente al mercado interno y donde los capitalistas sean respetuosos del bienestar social mínimo para todos. Por eso el gobierno combatió lo que denominaba ‘agio y especulación‘ y para los liberales el peronismo fue un ensayo de régimen estatista que nunca pudieron deglutir.

Sobre la marcha de la Marcha, reflexión inicial, vuelvo ahora para recordar a los desmemoriados o a los que siempre aducen no saber lo que pasa o pasó, aunque los haya rozado, que durante la época de soberbia montonera, se añadieron algunas estrofas a las originales y que hacían mención, por supuesto, a los fusiles y a la violencia militarista con que contribuyeron a dilapidar el caudal de movilización y de adhesión popular que el simple nombre de perón convocaba.

Eran los tiempos en que inventaron el eslogan ‘Evita (a) Perón‘ y el ‘Si Evita viviera/ sería montonera‘. El origen del evitismo que después izquierdistas y transversales adoptaron como una manera de disminuir o de soslayar la importancia de Juan Domingo Perón., nada menos que un militar, en la única revolución que, al fin de cuentas, nos dejó el siglo XX a los argentinos.

 


 

1 Comentarios
Agustín
Interesante la relaciòn de la "marcha" con la idea de "movimiento" que no puede detenerse.
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