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Los bancos centrales en Estados Unidos y Europa lanzaron el viernes una nueva acción coordinada para suavizar las tensiones en los mercados financieros. Las medidas se tomaron después de que la caída del desempleo generó dudas sobre si Estados Unidos realmente entró en recesión.
La Reserva Federal informó que estaba elevando el volumen de su facilidad de subastas de crédito –que otorga a los bancos préstamos a un mes–, en un 50% a u$s 150.000 millones.
La Fed, el Banco Central Europeo y el Banco Nacional Suizo anunciaron un incremento cercano a 50% de los swaps de moneda –el intercambio de euros y francos suizos por dólares–, permiten a las autoridades europeas abastecer de más dólares a sus bancos.
Ambas medidas están diseñadas para combatir la tensión de los mercados interbancarios de dinero, que sigue siendo intensa pese al progreso en los otros mercados de crédito. La tasa Libor, que es a la que se prestan los bancos entre sí, constituye una referencia para muchos préstamos otorgados a compañías e individuos.
El banco central estadounidense también amplió levemente el grupo de títulos valores habilitados para ser canjeados por deuda del Tesoro a través de su programa de préstamos de títulos valores.
Las cifras recientemente anunciadas indican que la economía de Estados Unidos perdió solamente 20.000 puestos de empleo en abril, mucho menos que en los anteriores tres meses y que los 80.000 que se pronosticaban, mientras que el desempleo disminuyó de 5,1% a 5%.
Stephen Stanley, economista jefe de RBS Greenwich Capital, señaló que la reciente noticia sobre el nivel de empleo del mes pasado respalda su sospecha de que el primer trimestre probablemente haya sido el peor y que de aquí en más las cosas mejorarán.
Los últimos datos sobre los puestos de trabajo ubicaron a las acciones de Wall Street en sus niveles más altos de este año, pero durante la tarde del viernes mostraron señales de estar perdiendo ritmo.
Carlos Gutierrez, secretario de Comercio de Estados Unidos dijo a Financial Times: “Esta es otra señal de la resistencia de la economía norteamericana”.
Las medidas de los bancos centrales fueron impulsadas por la Fed, que cree que muchas de las tensiones en el mercado de dinero en dólares reflejan la presión proveniente de los bancos europeos, que tienen escasez de dólares. Las autoridades de los bancos centrales de Europa cuestionan esta opinión porque consideran que los problemas emanan mayormente de Estados Unidos, pero de todos modos aceptaron tomar parte de la iniciativa.
El Banco de Inglaterra no participó. Cree que los bancos del Reino Unido no tienen escasez de dólares y que su nuevo programa especial de liquidez cubrirá sus necesidades de financiación.