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NO TERMINARÁ LA HISTORIA CON LA DEBACLE DE LAS HIPOTECAS DE ALTO RIESGO
Inversores necios: un estudio muestra que no aprenden de las crisis vividas
De acuerdo con una investigación realizada en EE.UU. sobre los últimos 800 años de historia mundial, las crisis financieras se repitieron una y otra vez de manera similar y es iluso creer que se aprende de experiencias pasadas. Todas las debacles financieras empiezan de la misma manera: arranca en un centro financiero mundial y luego se transmite al resto del mundo a través del precio de las materias primas, los flujos de capitales, las tasas de interés y la confianza de los inversores. La inflación juega siempre un rol protagónico
Martín Burbridge Buenos Aires ()
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03:00

El que se quema con la bolsa ve una acción y llora? En general, la teoría económica se ha inclinado por creer que los inversores y los analistas van mejorando su percepción de la realidad a medida que atraviesan sucesivas crisis financieras. Incluso Robert Lucas, economista de la Universidad de Chicago, sostuvo en los años ‘70 que la gente aprendía de sus propios errores y, por lo tanto, no tropezaba dos veces con la misma piedra (enfoque de las Expectativas Racionales).

Pero un reciente estudio (This time is different: a panoramic view of eight centuries of financial crises) publicado por la Oficina de Investigación Económica de EE.UU. bajo la dirección de Kenneth Rogoff (ex economista jefe del FMI y actual profesor en Harvard) y Carmen Reinhart (economista de la Universidad de Maryland), sostiene que es una ilusión creer que se aprende de experiencias pasadas.

Salvo muy pocas excepciones, casi todos los países atravesaron situaciones de crisis financiera (defaults, corridas bancarias, devaluaciones o alta inflación) durante sus procesos de desarrollo, y el contexto dentro del cual se genera una crisis crediticia como la actual es casi siempre el mismo. Comienza en un centro financiero mundial y luego se transmite al resto del mundo a través del precio de las materias primas, los flujos de capitales, las tasas de interés y la confianza de los inversores.

La lógica que se plantea en este estudio para justificar la similitud de las crisis es que la demanda de crédito es por naturaleza procíclica. Y que en momentos de euforia económica, la gente tiende a endeudarse en exceso, lo que la hace vulnerable cuando la situación cambia.

Defaults ‘a piacere’

El estudio se dedicó a revisar cuántos defaults atravesaron los distintos países desde el año 1200 hasta ahora y confirmó que, a lo largo de los siglos, la norma ha sido la de caer en cesación de pagos una y otra vez. “Llama la atención la cantidad de períodos en los que un gran porcentaje de países se encuentra en default o reestructurando sus deudas. Cada período de calma fue invariablemente seguido por una nueva ola de defaults”, sostiene el informe.

Las dos guerras mundiales fueron generadoras de grandes olas de defaults, siendo la más grande en 1945. Incluso hubo países, como España, que llegaron a caer en cesación de pagos hasta 7 veces en el siglo XIX, o Grecia, que se pasó la mitad de los últimos 200 años en default (la Argentina estuvo un tercio de su historia en ese estado y, de hecho, el país sigue técnicamente en default hasta que no le pague a los holdouts).

En esta seguidilla de crisis, la inflación juega un papel fundamental, según el estudio. “Hemos encontrado que la elevada inflación y las devaluaciones monetarias están directamente relacionadas con los defaults”, indican Rogoff y Reinhart en el informe. El gráfico muestra la alta correlación histórica que existe entre países en default y aquellos con tasas de inflación superiores al 20% anual, lo que da la pauta de que acá también la historia tiende a repetirse. Aunque en el plano doméstico, la inflación puede llegar a ser un mecanismo empleado por un gobierno para licuar el costo de una deuda en moneda local.

Si bien algunos creen que la inflación es un fenómeno nacido con el papel moneda en 1800, hay estudios históricos que demuestran que existió a partir del momento en que un señor feudal redujo el porcentaje de metales preciosos en las monedas que acuñaba. Sin embargo, con el papel moneda este proceso inflacionario se aceleró, llegando hoy al extremo que vivió Zimbabwe en 2007, con una hiperinflación anual del 66.000% (el récord argentino es de 3.000% en 1989, aunque también vale la pena saber que desde la independencia en 1816, nuestro país vivió un cuarto de su historia con tasas de inflación superiores al 20%).

En definitiva, en la historia mundial fueron muy pocos los períodos de tranquilidad financiera (es decir sin cesación de pagos, sin corridas bancarias ni cambiarias y con inflación baja), a excepción de las dos décadas anteriores a la Primera Guerra Mundial (cuando el mundo se regía por el patrón oro) y, casualmente, entre 2003 y 2007. Como para ponerse a pensar en lo que puede estar por venir.

1 Comentarios
Pablo
Y claro...No existen comentarios asociados...¡si nos quedamos todos pasmados!, no sólo somos idiotas como especie sino que en Argentina estamos sentados en una bomba de tiempo.
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