Aunque no tuvieron su origen en el país, también hay multinacionales que cumplieron un siglo radicadas en la Argentina. Cuáles son los casos más relevantes de las empresas que hicieron esta apuesta de genuino largo plazo.
Entre 1914 y 1918, el mundo tuvo su primer conflicto bélico a escala global. Y la Argentina mantuvo una postura neutral ante esa guerra, en la que participaron las principales potencias europeas y, luego, se sumó los Estados Unidos.
La firma de origen europeo Deloitte festeja en 2008 sus 100 años en la Argentina. Comenzó sus actividades en noviembre de 1908 brindando servicios a empresas en su mayoría de origen británico como los ferrocarriles, las compañías eléctricas y los frigoríficos. Durante la década del "60 funcionó con dos nombres, Deloitte, Plender, Griffiths & Co. y Deloitte, Plender, Haskins & Sells, que poco tiempo después se unificaron. En la actualidad, Deloitte ofrece servicios de auditoría, consultoría, asesoramiento financiero y fiscal y risk management a diversas industrias. Durante este año la compañía celebrará su centenario en el país con distintos programas y actividades con los empleados.
El frigorífico Swift, por su parte, comenzó su actividad en la Argentina en 1907 como parte de la compañía sudafricana La plata cold Storage y durante su historia estuvo en manos de capitales extranjeros, nacionales e, incluso, del Gobierno nacional. Durante las décadas del "30 y "40 diversificó su producción e incorporó otros rubros como ovinos, cerdos, vegetales y frutas. En 1971 una importante crisis financiera llevó a Swift a la quiebra y el Estado se hizo cargo de la compañía para evitar su cierre. En 1977 fue adquirida en licitación pública por un grupo nacional y en 1983 volvió a manos extranjeras, cuando la firma estadounidense Campbell Soup tomó el control accionario de la compañía. En los "90, la compañía pasó a manos de un grupo inversor mayoritariamente nacional. En 2005, tuvo nuevo dueño: el grupo brasileño Friboi, que desembolsó u$s 200 millones por uno de los principales exportadores del país, con un 68% del mercado de las carnes enlatadas y el 56% de las carnes cocidas congeladas.
La compañía de origen holandés Bunge inició sus actividades en la Argentina cuando Ernest Bunge, nieto del fundador de la firma, se radicó en el país en 1884. Desde entonces, Bunge & Born comenzó con la comercialización de materias primas, principalmente granos, hasta llegar a convertirse en una de las empresas más importantes de la economía argentina del siglo XX. La diversificación de sus actividades derivó en la creación de compañías como la alimentaria Molinos Río de la Plata o la textil Grafa, líderes en sus respectivos rubros. Hacia fines de la década del "90, Bunge & Born comenzó un proceso de retracción por el que se desprendió de muchas de esas firmas y volvió al trading de commodities. Bunge destina en la actualidad el 95% de su producción a la exportación y tiene a la soja como su principal negocio.
Siemens abrió sus oficinas en el país en 1907, aunque sus primeras implementaciones datan de 1857, cuando instaló el primer sistema telegráfico de la Argentina. Durante su historia, participó de la creación de importantes hitos de la vida porteña. En 1928 formó parte de la construcción de la línea B de subterráneos y, en 1935, levantó en el centro de la ciudad el monumento que la identifica: el Obelisco.