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La costumbre es el más imperioso de todos los amos, decía Goethe. Y nunca más acertado a la hora de describir la relación de los argentinos con el dólar. Pese a que la divisa norteamericana no deja de perder terreno frente a las principales monedas del mundo y en cualquier parte del globo los inversores buscan posicionarse en divisas más atractivas, en momentos de incertidumbre los argentinos siguen volcándose al billete verde. No más cabe mirar lo que sucedió la semana pasada, cuando entre rumores de devaluación, recambio de ministro de Economía y amenazas de una nueva escalada del conflicto con el campo, se intensificó las tendencia de los ahorristas a trasladar sus depósitos en pesos a colocaciones en dólares.
Si bien los números del Banco Central (que tienen un rezago de 10 días) no llegan a ilustrarlo, en los bancos el movimiento es evidente: “El trasvasamiento de fondos a dólares empezó con las empresas hace 30 días. Y ahora se ve un comportamiento redolarizador entre individuos, lo que en contrapartida se refleja en un estancamiento de los depósitos en pesos”, sentenció el economista jefe de una entidad bancaria. Si no fuera por las colocaciones de las AFJP, asevera, hoy los depósitos en pesos no registrarían casi crecimiento alguno.
Ni la avidez por retornos que motiva a los inversores puede con el hábito de los argentinos de recurrir al dólar cuando el escenario político local se complica. Hoy, de hecho, difícilmente pueda encontrarse algún banco que pague una tasa de más del 2% anual por un plazo fijo a 30 días en moneda extranjera. La mayoría del sistema, está más cerca del 1,5%, esto es menos de lo que pagan los bancos en Estados Unidos por una colocación similar y menos de lo que se prevé que será la inflación norteamericana este año.
Pero es casi un absurdo en el manual inversor ya que exista quienes pagan por mantenerse en dólares. En otras palabras, todos aquellos que tienen sus billetes resguardados en cajas de seguridad, y que hoy pueden estar pagando por una caja de tamaño chico hasta casi $ 400 anuales (cerca de u$s 126). Estos individuos no sólo están perdiendo poder adquisitivo frente al resto de las monedas del mundo, ya que sus colocaciones tienen un rendimiento negativo de 1,26% anual sino que para al menos comprar igual cantidad de pesos a fin de año (que no es lo mismo que mantener el capital, teniendo en cuenta que la inflación local está en torno al 25% anual según cálculos privados) deberían apostar a una devaluación del cambio de por lo menos un 14,5 %, a $3,63. En otras palabras, para que quienes depositaron u$s 1.000, hoy $3.170, puedan tener a fin de año igual cantidad de pesos, después de pagar los costos de su caja.
Y lo más curioso es que de esta raza parece haber muchos. Evidentemente, la historia argentina enseñó que dormir tranquilos es más importante que satisfacer la codicia. Y en los bancos reconocen que ya desde hace tiempo que no hay casi cajas de seguridad disponibles, se hace difícil cubrir la demanda que aumenta. “Vemos una migración a las colocaciones en dólares. Nuestros depósitos en dólares crecieron mucho, ya que una porción queda en el banco y otra elige ir a cajas de seguridad. Pero como las cajas están al tope, es difícil de expandir la oferta”, confiaron en una entidad de capital extranjero, en donde reconocieron que ya “se ve en estos días mucha más gente circulando por los tesoros de las sucursales”.
No obstante, lejos de paralizarse frente a esta tendencia, muchos bancos optaron ayer por subir levemente sus tasas en pesos. Según el banco y el tipo de cliente, hoy las tasas de los plazos fijos minoristas se ubican entre el 8,5% y 9,5% anual, casi 25 puntos por encima de la semana pasada y hasta 100 puntos más que hasta hace sólo un mes.
“Por la percepción de riesgo que existe, el Gobierno indirectamente se ocupó de hacer ajuste de tasas, no hizo falta que el Banco Central lo convalidara como sucede habitualmente”, advirtió el responsable de producto de un banco de primera línea, que también retocó ayer sus tasas. “Estamos acompañando al sistema, porque no queremos perder depósitos”, esgrimió.
En las entidades confían que con tasas más altas y un dólar estable –las versiones de un tipo de cambio a $ 4 parecen descabelladas a juzgar por las fuertes intervenciones del Central para defender al peso– la tendencia se revierta en los próximos meses.