Nieto de Rafael Severino (fundador del diario) e hijo de Rafael Andrés (artífice de El Cronista Comercial), los recuerdos de Rafael Perrotta Bengolea brotan y reviven su infancia y juventud al lado de su padre, importante personaje del mundo periodístico.
“Era una de las personas mejor relacionadas y más informadas del medio. Era amigo personal de José Martínez de Hoz, quien dormía en la casa que mi padre tenía en Bariloche cada vez que visitaba la ciudad. O cuando una vez Onganía vino a casa y, en una charla, su esposa le comentaba a mi madre acerca de los planes de ‘Juan Carlos’ de permanecer en el poder por muchos años…”, rememora.
–A su desaparición, sin embargo, se lo relacionó con grupos de izquierda.
–Mi padre había participado de la Acción Católica y tenía una formación cristiana. Fue una persona amplia, con ideas desarrollistas y socialcristianas, pero nunca participó de ese tipo de grupos. Eran épocas difíciles. Había periodistas de primera línea y muy bien informados, pero lamentablemente, el diario no escapó a los conflictos políticos. Los sindicatos estaban manejados por grupos vinculados con los partidos de izquierda, que le hacían la vida imposible. No paraban de hacer huelgas, ni de pedirle cosas, como nuevas incorporaciones. Así, en poco tiempo, el diario duplicó su personal y se hizo insostenible económicamente. Para frenar eso tuvo algunas reuniones con gente del sindicato, pero fueron negociaciones para salvar al diario. Pero creo que a mi padre se lo llevaron porque no se calló. En una ocasión, cuando ya se había dado el golpe de Estado, y luego de haber vendido el diario, durante un casamiento, él le reprochó en público a un militar las barbaridades que estaban haciendo. Creo que esas cosas determinaron su futuro.