Vieja máxima sajona aconseja en todo acto de vida la discreción, gran virtud, casi siempre exótica en humanos organismos; anhelamos hacer de ella norma de conducta, único tutelaje al que rendiremos el pervoroso presente de nuestras actividades mentales. Harto de promesas y programas atrayentes está el público, ora, porque a éstas las dicte el entusiasmo de todo comienzo, ora, porque es el obligado reclamo de mercadería nueva. No quisiéramos recorrer esta senda abierta por el trajín diario; pero si es necesario enterar al que lee el móvil que induce a la labor le diremos con lealtad:
Aspiramos a llevar al escritorio del comerciante un auxiliar útil con información ecuánime del movimiento comercial en todas sus manifestaciones; vivimos tiempos de intensa renovación, al que corresponde el primer lugar el envidiable desarrollo mercantil, piedra angular de la maravillosa potencia económica del país; servir en esta rama de actividades es tarea grata para lo que llevamos el aporte de varios años de experiencia y trabajo cotidiano; podemos deducir todas la consecuencias de que de ella se derivan, así en beneficio o daño de los intereses que nos proponemos servir, llevaremos pues, ya en son de ayuda o reparo, nuestro riguroso trabajo de cateo, así oficial como extraoficialmente efectuado. Declaramos con la más sincera convicción, que no han de haber en nuestras columnas, propagandas que beneficien a particulares con descuido o perjuicio del bien público y mucho menos llevaremos al estadio periodístico espíritu combativo alguno, y complemento de esta conducta será, para nosotros, desoír toda agresión.
No siempre los comienzos a hitos de promesas acostumbran ser prolíficos; enseñar la obra hecha sería el más racional sistema de demostrar la bondad del trabajo; pero como no fuera dado efectuarlo, forzados a lanzar propósitos, hacemos los menos posibles, deseosos de que el tiempo se encargue de decir por nosotros: se hace y se hará labor fructífera. Sea nuestro primer saludo para el comercio que mantiene próspero el engrandecimiento positivo del país, y para el periodismo nacional, el más alto exponente de la cultura: de unos y de otros requerimos a buena voluntad.” (Publicado el 1º de noviembre de 1908)