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El dólar ha perdido 50% de su valor frente al euro desde 1998; es su menor valor histórico en relación a la divisa europea. La libra esterlina cruzó la frontera de la relación 1 a 2 con la divisa norteamericana. El dólar canadiense y el australiano ofrecen el nivel más alto de la serie histórica ante su contraparte estadounidense.
Frente a este hecho de fondo, falta decir lo esencial. Hay dos índices del valor del dólar, no uno; y la diferencia entre ellos es abismal.
El primero es el denominado ‘Indice de las principales monedas’ (Indice I); allí el dólar estadounidense se compara con el euro, la libra esterlina, el yen japonés, los dólares de Canadá y Australia, el franco suizo y la corona sueca.
En todos los casos se trata de monedas de países en los que el cambio no está controlado ni regulado, con la excepción del yen japonés. En este índice el dólar ha caído 24% en los últimos 5 años (2003 - 2007) y los países que lo integran son responsables del 32% del déficit comercial de EE.UU.
Hay un segundo índice, que comprende a las monedas de los ‘Otros importantes socios comerciales’ (OITP). Se trata de 16 países. Entre ellos -y en primer lugar- China, India, Corea del Sur, Taiwán, Singapur, Hong Kong, Malasia, Tailandia, Indonesia y Filipinas. Son prácticamente la totalidad del Asia-Pacífico, salvo Japón. También integran la OITP los principales países petroleros, encabezados por los dos más importantes: Arabia Saudita y Rusia. Brasil, Venezuela, Chile y Colombia también son parte de OITP.
Frente a las monedas de este grupo, el dólar estadounidense sólo se ha devaluado 6% en los últimos 5 años. Los países que lo componen son responsables del 55% del déficit norteamericano; y en todos los casos controlan su cuenta corriente, incluso con control de cambio.
El déficit de cuenta corriente norteamericano (5.3% del PBI en 2007/ U$S 738.6 billones) disminuyó 9% en relación al año anterior. Pero la caída se produjo sólo frente a los países del Indice I, mientras que el déficit aumentó en relación a los países OITP, en primer lugar China.
China se convirtió en el último trimestre del año pasado en el principal socio comercial de EE.UU., y dejó atrás a Canadá. Los países OITP tienen sus monedas atadas al dólar estadounidense en una paridad fija, formal o virtual. Estos países, más EE.UU., constituyen 66%, aproximadamente, de la economía mundial. Sus divisas forman, en conjunto, una gigantesca área unificada del dólar.
El sistema monetario internacional aparece así dividido en dos áreas. En una, los países que la integran no controlan su cuenta corriente, y en ella, el dólar se desploma; en otra, constituida por economías que controlan su sector externo, el dólar, en términos relativos, permanece prácticamente estable.
En el límite entre las dos, y como eje del sistema mundial, se encuentra EE.UU., que absorbe -él sólo- 75% del total del flujo de capitales provenientes de los 67 países que tienen superávit de cuenta corriente en el momento actual.
¿Por qué disminuyó el déficit de cuenta corriente de Estados Unidos en 2007, cuando pasó de u$s 811.5 billones a u$s 738.6 billones?; ¿Acaso es porque cayó el flujo de capitales provenientes del exterior? No; EE.UU. sigue recibiendo un promedio de u$s 2 billones diarios de flujos de capitales provenientes del mundo entero.
El déficit disminuyó como resultado de la desaceleración de la economía en el último trimestre de 2007, en que creció sólo 0.6%, frente a 4.9% en el trimestre anterior.
También las exportaciones norteamericanas han crecido extraordinariamente en 2007; y se habrían incrementado 15% en ese periodo (las que se dirigieron a Asia-Pacífico/China aumentaron 32%).
La cuestión, en definitiva, del valor del dólar está referida al papel de EE.UU. en la economía mundial, y a la especialización que ha asumido en el sistema capitalista en su actual fase de globalización.
Hay en el mundo una nueva división internacional del trabajo, cuyo eje y centro de gravedad lo constituye el vínculo entre los dos principales socios comerciales, China y EE.UU.
El centro de gravedad son las empresas transnacionales (ETN´s) norteamericanas o del mundo entero radicadas en EE.UU, que son la punta de lanza del boom de productividad de la economía estadounidense de los últimos 15 años. Este es el imán que atrae la masa (75%) del flujo de capitales del mundo entero. Por eso, el déficit de cuenta corriente de EE.UU. tiene un carácter estructural; esto es, no es cíclico ni tampoco está vinculado, en una relación causal, al valor del dólar. El dólar disminuye su valor frente a las divisas de los países que no controlan su cuenta corriente (Indice I), porque aumentó extraordinariamente la liquidez en dólares en los últimos 7 años, ante todo en el mercado estadounidense.
El dólar es cada vez menos la divisa norteamericana y cada vez más la moneda de la economía mundial.
Jorge Castro